Sobre los TCAs

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Esta entrada la escribo después de haber leído el último post del blog de Juan Revenga, El nutricionista de la general, donde hablaba sobre un caso de anorexia que ha acabado en suicidio. Muchos de los que me leéis habitualmente sabéis que no me cuesta admitir que sufrí durante varios años trastornos alimentarios, unas temporadas anorexia, otras bulimia. Y acabé de superarlo definitivamente, en realidad, hace apenas dos años.

No me cuesta decirlo porque sé que es un problema que afecta a más personas de las que pensáis (conozco pocas amigas que no hayan tenido ningún problema de imagen corporal durante alguna temporada de su vida), porque creo que hablar y contar tu caso ayuda a visibilizar un problema demasiado extendido y porque también ayuda a entender la enfermedad a aquellos que no han pasado por ella. Porque, seamos realistas, se frivoliza mucho sobre las causas y sobre cómo curar un trastorno alimentario (el típico: «Menuda tontería, pues come y ya está»).

atardecerAntes de juzgar, un poco de contexto, señor*s.

¿Y qué quiero aportar con este post? Pues un poco de contexto. Una persona que sufre trastornos alimentarios es una persona que ha vivido alguna o todas las siguientes circunstancias:

  • Se han burlado de ella en el colegio o en el instituto por cualquier motivo, aunque el más habitual suele ser el peso o simplemente, el ser diferente.
  • Ha tenido casos de trastornos alimentarios cercanos en su familia o amigos.
  • Se le ha exigido mucho o se ha exigido mucho ella misma.
  • Ha sufrido abuso sexual de cualquier tipo.
  • Ha tenido problemas de cualquier tipo en casa.

A esto se añade la presión que desde los medios de comunicación se hace por tener un cuerpo perfecto, sobre todo, en las mujeres. El resultado es que aquellas personas más inseguras y con menos autoestima acaban por desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Y es algo que puede durar años, incluso toda una vida si no se hace nada por superarlo o se coge tarde, llevando en algunos casos extremos a la muerte.

Como en el caso del post de Juan Revenga, casi siempre se empieza por querer adelgazar un poco para el verano o para alguna ocasión especial y acaba por irse de las manos. Principalmente porque es algo que causa adicción. Para que nos entendamos: hay gente que paga sus problemas con la bebida, otra con las drogas, otra con el de al lado, otra con nada en general y otra con la comida. La comida se convierte en el eje en torno al cual gira tu vida. Te castigas y te premias con ella y desarrollas una relación de amor-odio hacia ella. Dejas de hacer cosas por ella, dejas de ver a tus amigos, dejas de ser tú. Difícil de entender, lo sé.

Es difícil de entender que, donde podemos ver un manjar de dioses, otras personas puedan ver sufrimiento.Es difícil de entender que, donde unos podemos ver un manjar de dioses, otras personas puedan ver sufrimiento.

Y en ese estado realmente nadie te puede llegar a entender ni ayudar, por lo que lo mejor es que te lleven (pocas veces quieres ir tú) a un centro especializado. Y aquí llega lo bueno: la cantidad de gente que se aprovecha de este problema para lucrarse. Yo pasé por demasiados sitios antes de llegar a la clínica en la que finalmente me ayudaron de verdad. Y aunque tuve luego mis altibajos cuando salí, me enseñaron una de las mejores lecciones de mi vida: a quererme. 10 Materiales Ecologicos De Construccion Para Una Casa Sostenible

Porque al final todo se reduce a que te piensas que no vales nada, algo que te deja totalmente desnudo ante cualquier cosa que pase. Personalmente, a mí me costó acabar de desarrollar una personalidad fuerte y una autoestima buena, pero puedo decir que desde los 25, momento en el que me acabé de liberar de todos mis miedos, todas las cosas que me lastraban y todas mis inseguridades, soy la persona que siempre he querido ser, una mujer hecha y derecha.

Hoy acepto mi cuerpo, con su mollas pero también con sus cosas bonitas.Hoy acepto mi cuerpo, con su mollas pero también con sus cosas bonitas.

Es un camino difícil, y más si te juntas con personas que no te hacen bien y no te tratan como te mereces. Pero desde mi experiencia y la de otras personas que conocí en la clínica, doy fe de que es algo de lo que se puede salir con ayuda profesional, pero sólo si eres capaz de admitir que tienes un problema que te domina y sólo si tú quieres dejarte ayudar.

Y puedo decir, después de haber pasado unos años verdaderamente malos, que sales fortalecido. Sales sabiendo lo que importa y lo que no. Sales sabiendo quién eres, lo que quieres y lo que no. Sales sabiendo qué es lo que te hace feliz. Sales habiendo aprendido una lección vital. O por lo menos, eso es lo que me ha pasado a mí. Sé que si no hubiera pasado por todo eso no sería la persona que soy hoy, y mira por dónde, no lo rechazo para nada y no me avergüenzo. Porque eso me ha convertido hoy en una persona muy feliz y en alguien que puede dar por fin lo mejor de sí misma a los de su alrededor. En mi caso, a mis amigos y a mis amigas, a mi familia y a mi chico, es decir, a las personas más importantes de mi vida.

AmorPorque ser feliz es lo mejor que hay.

¿Y qué hay mejor que eso?

Y olé el rollo que os acabo de soltar. A la próxima toca post chorra sí o sí. Y por cierto, todas las fotos son de Edgar Bahilo Rodríguez (como casi siempre).

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