Sobre el silencio

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Aprovechando el buen tiempo que ha hecho en Valencia y volviendo a mi buena costumbre de salir a correr un ratito todos los días, me he animado y me he ido a correr por la playa. Tengo el privilegio de vivir cerca de allí y cuando puedo me gusta ir a pasear por la orilla del mar.

Por mucho que los críticos pongan la playa de Valencia bastante mal siempre he pensado que, aun así, más vale tener que no tener. O por lo menos, eso debemos pensar los que amamos el mar. Porque no hay nada como escaparte por un momento de tu rutina y sentarte en la arena, aunque sean sólo diez minutos, para mirar el vaivén de las olas, escuchar el sonido del mar y disfrutar de ese instante y sentir que estás vivo.

Playa Valencia

Qué pocas veces nos tomamos una pausa en nuestra vida para estar de verdad con nosotros mismos. También es verdad que, como tantas otras cosas importantes, no se nos enseña y quizá por eso muchos temen el silencio o la soledad, aunque tan sólo dure unos minutos. Por otra parte, no sé cómo lo hacemos, pero siempre estamos ocupados.

Entre semana trabajamos, estudiamos, nos desplazamos, hacemos deberes, preparamos la faena del día siguiente… En fin, cumplimos con nuestras obligaciones. Cuando tenemos tiempo libre estamos con amigos, vemos la tele, escuchamos música, entramos en las redes sociales, leemos… Al Bielek, el viajero del tiempo que pasó 2 años en el año 2749

Yo y la playa de Valencia

Sin embargo, pocas veces hacemos un paréntesis para pensar, para sentir, para disfrutar de nuestra propia compañía, del silencio y del placer de estar vivo. Yo misma no lo hago casi nunca. Siempre intento aprovechar el tiempo haciendo trabajos, adelantando deberes, estudiando, escribiendo artículos, programando entradas, leyendo el periódico…

Después de haber ido a correr a la playa desde el pasado sábado, me he dado cuenta de que estar cerca de la orilla del mar me pone de tan buen humor que no sé por qué no lo he estado haciendo más a menudo. Me encanta descalzarme, una vez he acabado, y pasear por la arena, mojarme la cara, sentarme y mirar las olas, dejar la mente en blanco y pensar en lo que se me ha regalado en esta vida.

Y ahora que lo pienso, no hay nada que me impida hacerlo con más frecuencia. Creo que esto va directo a los propósitos de año nuevo

playa-valencia

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