La vida es más

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Pues vaya novedad: la vida es más. Y cómo son las cosas que llevo pensando en esto desde hace unos meses porque no me parece tan obvio. Al menos no lo es en un momento en el que, en el país donde he nacido, los seguidores que tengas valen mucho más que la calidad de tu trabajo, tu currículum, tu valía personal, tu integridad, tus valores. Nos asombramos, se asombran, por cosas que creo deberían importar poco, no sé si porque aún estamos muy por detrás en muchos temas o por otro motivo que no alcanzo a entender. Al final, la vida es más. En tantísimos sentidos. Y somos más.

A mí me hizo mucho daño esto hará algunos años. Verdaderamente creía, pensaba, que si me esforzaba escribiendo, si me hacía mi propio proyecto y demostraba que podía hacer textos buenos realmente me serviría de algo. Le dediqué muchísimo tiempo a este blog. Que me lo he pasado muy bien y me ha servido, pero no para lo que más anhelaba: trabajar de lo mío recibiendo un salario digno a cambio. No se puede tener todo y menos en un país donde muchas cuestiones básicas en torno a feminismo, racismo, derechos humanos como vivienda o trabajo, derechos de los animales, etc, no están todavía superadas. Me sirvió, sí, como me ha servido para destacar en ciertos procesos de selección en Suecia y como me ha servido, al final, para darle salida a una pasión mía que es escribir, pero también para canalizar algunos sentimientos y para conocerme mejor. He crecido mucho con este blog y sigo haciéndolo. No obstante, pienso que si hubiera invertido más tiempo en otras cosas, cosas de la vida física, quizá habría sido un poquito más feliz. No lo sé. En realidad, todo cambió cuando comprendí que el neoliberalismo está extendido de forma enfermiza en España y que yo no lo podía controlar todo, a no ser que quisiera hacer mucho la pelota o pagar por publicidad de cualquier tipo o por contenido patrocinado en webs populares; dinero con el que, por otra parte, no contaba. Que es una opción digna como cualquier otra. El problema es que todo esto me produjo bastante infelicidad e insatisfacción.

La vida es más

Ahora que vivo muy lejos me doy cuenta de lo poco que importa. Lo poco que importa estar constantemente compartiendo contenido en redes sociales para ganar aceptación. Lo poco que importa la aprobación constante. Lo poco que importa que te miren por esto o por aquello. Lo poco que importa la vida que trates de mostrar, sea o no cierta. Lo poco que importa que no me etiqueten o mencionen cuando comparten contenidos que escribí alguna vez (*). Lo poco que importa mi alcance. Lo poco que importa el ego. Y creo que esto se viene notando en mis entradas desde hace ya algunos meses. Decidí dejar de tratar de complacer constantemente para hacerme un hueco (hueco que quizá me hice, quién sabe), a mirar un poquito más por mí y escribir más sobre la vida, sobre mi vida, y sobre todo lo que estaba aprendiendo y sobre todo lo que me apetecía escribir. Y fijaos, puede que el blog ya no tenga tanta actividad, pero puedo decir que ahora es como yo quería que fuera desde hacía tiempo: un proyecto activo totalmente libre y voluntario que alimenta mi pasión por escribir y que me sigue permitiendo conocer gente y abrirme puertas (aunque sea en tierras gélidas). Y si en algún momento me sirve además para participar en proyectos guays, bienvenido sea. Y esto me ha dado mucha, mucha paz.

Escribo esto no sé muy bien por qué. Quizá para explicar que esto sigue vivo aunque de otra forma, algo que sospecho que intuíais. También para aclarar el cambio de rumbo evidente desde hace meses. Pero sobre todo porque me apetecía escribir y porque pensé que a lo mejor hay más gente a la que le ha pasado lo mismo y puede sentirse identificada. Amo las redes sociales, creo que son unas herramientas increíbles con las que compartir tus recuerdos, descubrir, inspirarte, conocer gente, mejorar. Sin embargo, también creo que a veces pueden convertirse en un espejismo, así como en un exponente de cosas que deberían tener menos importancia. Puede que sea el contacto constante con la naturaleza, el privilegio de tener un buen trabajo (que hace mucho) o que por fin estoy realmente satisfecha conmigo misma. Pero gente: la vida es más. Y descubrirlo me ha hecho más libre.

(*) Aclaración: Sin embargo, esto puede importar muchísimo cuando te dedicas, por ejemplo, a la ilustración. Cuando roban imágenes, no solo no se respeta tu dignidad como artista y tu trabajo, sino que además tus ingresos pueden verse afectados. Es como para que te importe. Ocurre demasiado a menudo y al final es lo que es: robar. Y se debe denunciar. Por lo que aquí hablo en concreto de mi experiencia y de mi blog con el que no me he ganado la vida. 

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