This Girl Can, la iniciativa que celebra y promueve el deporte femenino

Por lo general, las mujeres practicamos menos deporte que los hombres. Esto no es ninguna invención mía, sino un hecho y una realidad que se constata en estudios como el Anuario de Estadísticas Deportivas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En este sentido, si atendemos al último informe de diciembre de 2016 encontramos varios resultados que no dejan de llamar la atención en un país en el que demasiados se quejan y lamentan, dentro de su ceguera y total falta de empatía, que estemos tan pesadas con esto tan tonto e innecesario como lo de la igualdad.

Dentro del mencionado estudio, si nos detenemos en los datos del Deporte Federado observamos que, pese al aumento de las licencias federadas hasta 3.586 mil (un 2.3% más que el año anterior), hay una gran desigualdad de porcentajes según el sexo, pues el 78,5% de las licencias federativas correspondieron a hombres y el 21,5% a mujeres. La diferencia es bastante considerable. Por otra parte, en relación a las cifras de Deportistas de Alto Nivel (DAN), se registraron 4.553, lo cual supuso un ascenso de un 17%, siendo 2.939 de estos deportistas de alto nivel (64,6%) hombres y 1.614 mujeres (35,4%).

Los otros apartados que nos interesan son los de Hábitos Deportivos y Salud y Hábitos Deportivos. Tal y como se muestra en la tabla siguiente, si bien la práctica deportiva semanal subió en más de 11 puntos respecto a cifras de 2010, seguimos encontrando diferencias en lo que a práctica de deporte semanal se refiere, siendo la diferencia aún mayor si se tiene en cuenta el porcentaje de práctica mensual: 59,8% en los hombres, frente al 47,5% en mujeres (MECD 2017). Independientemente de estos datos según el sexo, resulta escandalosa y preocupante la bajada de la práctica deportiva conforme aumenta la edad, dato que no he querido obviar si bien no es el tema de este post (aún se sigue viendo el deporte como remedio cuando el daño ya está hecho, como medio contra la enfermedad y no como modo de vida y de prevención, y esto es un problema).

Otros datos interesantes que se extraen del Anuario son los que tienen que ver con las motivaciones o razones para hacer deporte. Una vez más, leemos diferencias entre sexos que nos dan una idea del tipo de prejuicios que nos inculcan y las presiones que se siguen ejerciendo sobre nosotras. En esta línea, destaca que solo un 18,4% de las mujeres encuestadas hacen ejercicio por diversión o entretenimiento (casi 9 puntos menos que los hombres), y que solamente a un 8,3% les gusta el deporte (más de 6 puntos menos que en el caso de los hombres). Puede que estos datos tengan algo que ver con el poco fomento del deporte en las niñas, adolescentes y adultas, añadido a la insistencia con la que tantos medios de comunicación siguen transmitiendo que el deporte es una cosa más de hombres que de mujeres (a la poca visibilidad de las deportistas y sus logros me refiero y también al sexismo con que se suele tratar en el caso de incluirlas en sus páginas).

En este contexto, sobra decir que hacen falta iniciativas y acciones que promuevan y apoyen de verdad la práctica de deporte en las mujeres, a la vez que hagan algo por construir una sociedad en la que todas las personas tengan el mismo acceso a todo tipo de deportes. Huelga decirlo, pero parece que debemos seguir insistiendo. Empezando por los estereotipos y los roles de género tan arraigados aún en España, que hacen que las mamás y los papás elijan unos deportes o unas aficiones según tengan nenes o nenas, y que tanto nos limitan al crecer y desarrollarnos. Básicamente, porque se sigue educando distinto en función de los genitales con los que nazcamos. En este sentido, iniciativas como This Girl Can son muy dignas de admirar e imitar.

Este proyecto británico organizado y apoyado por The National Lottery (el equivalente a nuestro Loterías y Apuestas del Estado) y Sport England comenzó en 2015 con una campaña dirigida a las británicas que batió records no solo en Internet, sino también en la práctica de ejercicio entre mujeres, objetivo último de This Girl Can. Los resultados que obtuvo hablan por sí solos: cerca de 100 millones de vistas, más de 50 premios y una reducción de la brecha de género con un aumento de 250.000 mujeres que ahora también practican deporte, según los datos de diciembre de 2016. La iniciativa, que presentaba y celebraba a mujeres con todo tipo de cuerpos y de distintas razas haciendo deporte, se acompañó de una página web aún muy activa que motiva, informa y guía a las mujeres que no saben muy bien por dónde empezar ni qué deporte elegir, así como de una aplicación con la que crear sus propios pósters inspiracionales con fotos de ellas haciendo deporte, a las que pueden añadir eslógans de This Girl Can.

Dado el éxito de la campaña de 2015, se lanzó un segundo anuncio el pasado mes de febrero narrado por Maya Angelou leyendo su poema Phenomenal Women, con un público objetivo más amplio: mujeres de 14 a más de 60, y limando algunos de los aspectos problemáticos que presentaba el primer vídeo a pesar de sus buenos resultados, como la falta de representación de madres o mujeres mayores o el uso de Photoshop.

¿Y qué importancia tiene todo esto? ¿Por qué esta obstinación en reducir brechas de género, para muchos tan poco importantes a pesar de los datos? Por muy obvio que pueda parecernos a nosotras, todo apunta a la necesidad de seguir explicando e insistiendo, y más viviendo en un país en el que la foto oficial de la presentación de la Copa del Mundo Femenina de Baloncesto 2018 muestra a 11 hombres y una mujer, o en el que se impide que una niña juegue un partido de fútbol con el resto de su equipo.

Las razones para organizar y apoyar este tipo de proyectos son numerosas y, a mi modo de ver, sencillas de entender. Algunas de ellas, por ejemplo, son:

  • La necesidad de promover una práctica de deporte que deje de poner etiquetas que determinen qué deportes son más apropiados para una niña y que dejen de fomentar los prejuicios.
  • La urgencia de inculcar una idea del deporte que se desligue de las cuestiones estéticas y que se centre en los logros y el bienestar que podemos conseguir moviéndonos.
  • La importancia de no añadir connotaciones negativas ningún deporte. Cada una podemos encontrar una actividad distinta que nos haga sentir bien.
  • La necesidad de que se deje de sexualizar a las mujeres que hacen deporte en los medios de comunicación.
  • La importancia de la representación femenina y la visibilización de ejemplos femeninos positivos no solo para las niñas, sino también para los niños.
  • La necesidad de eliminar las connotaciones de castigo que a menudo se le continúan añadiendo al deporte, repercutiendo en el modo en el que muchas mujeres, jóvenes y mayores, ven el ejercicio.
  • La importancia de transmitir que cada mujer es distinta y que los objetivos que nos pongamos deben estar adaptados.
  • La necesidad de pensar en formas de motivar distintas a las habituales, a las que en su momento bauticé como técnicas de Abusón Fit Neoliberal.

Y, finalmente, si quedaban más motivos para amar y reclamar más iniciativas como This Girl Can, os dejo con algunas de las imágenes motivacionales hechas por las seguidoras del proyecto. No he visto nada más genial.