¿Qué es ser normal? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul

¿Qué es ser normal? Me lo he preguntado muchísimas veces. Mentira, me equivoco. En realidad, la pregunta que me ha martirizado desde la pubertad ha sido esta otra: ¿por qué yo no soy normal? Porque siempre he tenido muy claro que no lo soy (sea eso bueno o malo). O, al menos, nunca me he sentido representada por lo que común o socialmente se entiende como normal.

¿Por qué este tema hoy, un precioso día de agosto en el que podría estar en la playa? Bueno, estoy un poco vaga y ayer por fin tuve la oportunidad de ver Requisitos para ser una persona normal (Leticia Dolera, 2015) gracias a que la echaron por la tele (TV3). Otra pregunta que puede que os estéis haciendo ahora mismo: ¿cómo es que no la había visto antes si ya han pasado más de dos años desde que la estrenaron? Como María de las Montañas al principio de la peli, yo no tengo trabajo. En realidad, hace años que no lo tengo (no, encadenar becas precarias o que te hagan trabajar en negro no es trabajo de verdad, por mucho que tengas el honor de tener un puestazo con el que adornar tu perfil en LinkedIn), por lo que ir al cine es un lujo para mí, a mis 28 años, dos carreras, cinco idiomas, un diploma universitario superior y medio máster. No es por dármelas de cómo molo, Bartolo; es un hecho que objetivamente, aunque pueda parecer una falta de modestia, me hace un buen partido, algo que junto con mis valores y mi integridad considero totalmente desaprovechados por la crisis (sí, aún estamos en crisis).

Porque, como a María de las Montañas, a mí me pilló y me ha pillado la crisis. Y por suerte o por desgracia, según si se es muy normal o no, cumplo dos importantes requisitos de la lista de la protagonista para no ser una persona normal: no tengo trabajo, ni casa. Sin embargo, afortunadamente, tengo muchas aficiones, una buena vida amorosa, social y familiar y, a pesar de todo, soy más o menos feliz y soy capaz de disfrutar de las cosas. Pero los dos primeros requisitos me han impedido tener una vida independiente y plenamente adulta desde hace cuatro años, exactamente desde que volví de Reino Unido, y estoy en un momento en mi vida actual un poquito similar al de María. MI BIDA, ¿qué está pasando con ella? ¿Por qué a veces siento que sigo en el mismo sitio y que, poco a poco, todos me van pasando? Antes de continuar: no caigáis nunca en la trampa del esfuerzo/recompensa a pesar de que la propaganda liberal y los maestros del cole os hayan metido en la cocorota desde peques que si trabajáis por ello, lo conseguiréis. No os torturéis preguntándoos si es que no os habéis esforzado lo suficiente porque vivimos en un sistema lleno de taras que falla a las personas. Dejémoslo entonces en que soy medio normal, por aquello de que sigo teniendo una vida casi de adolescente. Y esto, entre otros motivos, me ha hecho identificarme muchísimo con la historia y con su moraleja.

Después de probar lo que se supone que hace y tiene una persona normal, María llega a la conclusión de que eso no le hace feliz (siento espoilearos). Y ahí es donde quería yo llegar. Porque tras su apariencia supernaif e inocente, Requisitos para ser una persona normal tiene un mensaje muy potente que necesitamos escuchar más a menudo. Desde que nacemos nos imponen normas sociales, cómo debemos ser, qué debemos hacer y qué nos tiene que gustar y esto, además, en función de los genitales que nos hayan tocado. Y desde ese momento, una lista invisible pero omnipresente, grabada a fuego por las convenciones y lo aceptable según la cultura en la que vivimos, nos acompaña allá donde vamos. Una lista que, como un fantasma, está ahí, como flotando y arrastrándose, únicamente visible por aquellas personas que insisten en que todas las demás seamos iguales, para su tranquilidad mental, sus indecisiones, sus miedos o su privilegiado status quo, hasta que, una vez adultas y capaces, la logramos despachar para vivir nuestra propia vida y no la que la sociedad quiere.

Porque las normas absurdas, producto únicamente del falso buen gusto, la inútil insistencia burguesa de aparentar, el puritanismo y el dogmatismo, pueden, naturalmente, no hacernos felices, sino todo lo contrario. Y, aunque complicado, lo más liberador que hay es lograr aceptar y abrazar nuestra naturaleza sin condiciones. Lo que realmente queremos, lo que realmente nos gusta, lo que realmente queremos hacer. Porque lo que diga el resto, si es que se atreve a decir algo, además de ser una impertinencia y un (pre)juicio gratuito, está de más. Porque ser normal solo es una construcción social y cultural a la que tantas personas, por los motivos que sea, se aferran tristemente para “encajar” y no sufrir el rechazo que ellas mismas sienten y muestran hacia lo diferente (rechazo que se deberían revisar muy seriamente ya que hace de este mundo un lugar peor). Porque ser normal es un espejismo rancio que nos hace indistinguibles y nos deshumaniza. Y porque, al final, ser auténticas, ser fieles a nosotras mismas y seguir nuestro camino es lo que más satisfacción nos podrá dar. Y el resto, a pastar.

4 Replies to “¿Qué es ser normal? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul”

  1. ¡Me encantas! ¿Quién quiere ser normal? Yo, desde luego, no. Quiero seguir cuestionándolo todo, quiero seguir siendo excéntrica (salir del centro, de la norma, de la masa) Soy única y así me gustó y así me quiero.
    Un abrazote Rocío! 😘😘😘

    1. Bonita, mira que eres bonita, Rosa <3

  2. Genia!!! Defino como imperdible tu escritura, es muy dificil hablar desde la no norma sin ser agresivo y lesivo. Perfecta! Un abrazo muy fuerte! Arriba!

  3. Bueno, al final nadie se siente normal, por lo que todos somos normales. Tendemos a sentirnos raros y únicos porque solo nosotros sabemos lo que realmente sentimos y pensamos, y no tenemos ninguna pista de lo que piensa o siente el otro. Seguramente te sorprendería saber que el chico que ves tan extrovertido en una fiesta probablemente padezca cierta ansiedad social, o que la chica guapa y popular de tu clase probablemente tenga añgun complejo físico. Al final, nadie es normal y eso está bien, porque significa que todos lo somos.
    En cuanto a la lista de la película… un poco simplista, ¿no te parece? ¿Para ser normal hay que tener casa? La media de edad en la que los jóvenes se independizan en España es de 28.9 años. ¿Eso significa que aquellos menores a 29 años (por redondear) y algunos mayores, no pueden ser normales? ¿Para ser normal hay que tener trabajo? La tasa de paro en España es del 17.8%. ¿Entonces podemos afirmar que 8.33 millones de personas (aproximadamente) no son normales? Me parece algo exagerado.
    En definitiva, el planteamiento de “¿Por qué no soy normal?” es el más normal de los planteamientos.
    P.D. Lo siento mucho, llámame nazi si quieres, pero la parte del ojo que tiene color no es la pupila, es el iris. Todas las pupilas son negras porque realmente son un pequeño agujero en el ojo y se ve la retina, que es una capa al fondo del mismo muy oscura.

Deja un comentario