Por qué el pijama debería ser el nuevo uniforme

Hace unas semanas salió una noticia de esas que te permiten exclamar un “¡ajá, lo sabía!” cual villano de dibujos animados. La noticia contaba que las y los estudiantes rendían mejor estando en el cole en zapatillas de ir por casa. Y hace algo así como un año también se publicó algún hallazgo parecido, como que los bebés que van sin zapatos a clase aprenden más y mejor.

Independientemente de la carga y los pocos medios con los que el profesorado cuenta en España (porque, a ver, mucha gente sabe de sobra que el aprendizaje no depende sólo de la vestimenta y las felices ocurrencias que a veces se cuelan en los medios), aquí la amiga piensa que si estuviera socialmente aceptado, lo de las zapatillas blanditas de ir por casa igual sería un puntazo.

Esta podría ser perfectamente yo. Viñeta de Hannah Hillam.

No sólo eso: ¿qué me decís del pijama? Por las viñetas que últimamente abundan en Facebook, he podido deducir que no soy la única que cuando está en casa, su uniforme de trabajo consiste en su adorado pijama. Si bien es cierto que muchas de estas tiras presentan a la protagonista hecha un desastre con sus pelos de andar por casa y sus manchas en su viejo pijama, ¿no sería maravilloso poder trabajar en la oficina en pijama? ¿No sería maravilloso no tener que arreglarse nada para salir a la calle? ¿Habría algo mejor que eso? Y una importante y última cuestión: ¿por qué ninguna start-up ha dado el paso aún?

Viñeta de Moderna de Pueblo.

Pros

Para mí, trabajar en pijama son todo ventajas. Se aceptaría por una parte el lado más imperfecto y menos instagramer de las personas, lo cual sería buenísimo porque al parecer aún cuesta de asimilar que no somos perfectas, ni de lejos. Además, supondría el adiós a esos incómodos conjuntos de falda + camisa, o a cualquier incómodo conjunto tradicional en general para ir al trabajo. Por otro lado, para mí no hay nada mejor que la comodidad.

Os explico. Antes, cuando era una persona más insegura, me preocupaba mucho por mi aspecto, por la moda, por lo que iba a llevar y por que fuera monísima siempre. Desde que pasé un muchito esa etapa y descubrí lo guay que es ir en zapatillas de deporte a todas partes, mi estilo ha ido cuesta abajo siendo objetiva. También se ha juntado con que estoy aburrida de mi ropa, siempre la misma desde hará unos cuatro años por falta de medios (sí, adiós crisis LOL, CLARO). Y la verdad es que no me importa. Me importa tan poco con qué pintas salgo a la calle que ha llegado ese momento en el que me atrevería a ir en pijama a la facultad para trabajar con la libertad creativa que necesito.

Viñeta de Flo Perry.

Contras

Para mí, ninguno. Pero si eres una fan acérrima de la moda y de ir impecable, igual entiendo que trabajar delante de todo el mundo en pijama no sea tu idea de ir al trabajo porque se rompería tu profesionalísimo work total look. Por otra parte, también se podría entender como una falta de respeto hacia el resto, pero aquí debo decir algo: ¿no hay mayor muestra de respeto y aprecio por una compañera o un compañero de trabajo que dejarle total libertad para vestir como le dé la real gana para trabajar y no juzgarle por ello? Yo lo tengo claro:

¡Por el pijama como el nuevo uniforme de trabajo!