oyemathias, ilustración contra la intolerancia

Muchas personas tenemos la suerte de vivir en países que se autodefinen como libres, en los que la libertad de expresión está reconocida en sus respectivas cartas magnas o constituciones. Y a menudo, ocurre que se olvida o se pasa por alto, quizá por ignorancia, quizá conscientemente, el hecho de que la libertad para poder opinar o emitir juicios sobre cualquier materia no implica que todo valga y que se pueda atentar contra la dignidad de colectivos, injuriar, discriminar o incitar al odio sin consecuencias. O sin esperar que haya una respuesta ciudadana crítica con ello.

En este sentido, por ejemplo, en el punto 4 del artículo 20 del Título I de la Constitución Española, dentro de los Derechos y Deberes fundamentales de las personas, podemos leer claramente que el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones “tiene su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”. Simplificando: cuando atentas, actúas en contra o impides que determinadas personas disfruten de sus derechos reconocidos, a los cuales tienen el mismo derecho que tú (nunca mejor dicho), pues ya puedes estar rozando lo que está mal y estarás haciendo llorar a miles de gatitos. Como mínimo.

Pero esto parece que da igual. O al menos, da lo mismo si resulta que tienes la fortuna de ser una persona con muchos privilegios. Y lo peor de todo es que, además, vemos constantemente cómo estas persona privilegiadas pueden decir las barbaridades que les venga en gana sin que la mayor parte de las veces resulten multados, sancionados públicamente o siquiera, que pidan perdón, porque han tenido la suerte de estar en el lado poderosos. Tristemente, en España está a la orden escuchar declaraciones machistas y LGBIQ+ófobas por parte de la clase política, una clase que falla constantemente en dar ejemplo y ayudar a quien se supone que se deben: la ciudadanía.

Por otra parte, y afortunadamente, también hay personas que desde el activismo, el periodismo, el arte o el área a la que se dedican, contribuyen a que este sea un mundo mejor, más empático, tolerante y consciente. Desde el ámbito de la ilustración existen muchos y muchas artistas que dedican parte de su trabajo a visibilizar problemas sociales y a promover la igualdad real de derechos. Y no solo en España. Porque hoy me gustaría centrarme en el trabajo de Mathias Sielfeld. Bajo el nombre creativo de oyemathias, este ilustrador chileno ilustra publicaciones, crea preciosos pósters o produce viñetas y cómics en los que pone el dedo en la llaga para nombrar y visibilizar esas actitudes rancias que todavía están entre nosotrxs y que ya dan verdadera lástima y vergüenza.

A veces desde el humor, el sarcasmo y la ironía. Otras veces desde la amargura. Y en ocasiones, también desde el cariño. Las viñetas de oyemathias nos hacen pensar, reflexionar y sobre todo, poner la atención en lacras sociales. Porque si nombrarlas, denunciarlas y hablar de ellas sigue molestando, es síntoma de que hay que continuar haciéndolo hasta que deje de molestar. Porque si sigue creando “tensiones innecesarias” es que algo sigue sin ir bien. Y bueno, para ilustrarlo, qué menos que comprobéis gráficamente el talento y la gracia de Mathias, y lo necesario de sus mensajes.

oyemathias es necesario porque…

Denuncia el acoso callejero al que nos tenemos que enfrentar cada día las mujeres.

Denuncia la doble moral de que parejas del mismo sexo no sean bien vistas para adoptar, pero que luego muchas heterosexuales ni lo consideren porque los nenes mejor de su sangre o qué sé yo #madremía

Critica la censura de las redes sociales en cuanto a los pezones de las mujeres se refiere. Aún recuerdo aquel vídeo para la prevención del cáncer de mama que tuvo que ser protagonizado por un hombre con tetas #lástima

Denuncia el victim blaming al que muchas víctimas de acoso/violación se tienen que enfrentar.

Denuncia la doble moral respecto al juicio del aspecto o la cantidad de ropa que puedan llevar unas y otros.

Denuncia el machismo en el lugar de trabajo. Resulta increíble que sea impensable para muchos que una mujer no pueda llegar adonde quiera por sus propios méritos.

Promueve la empatía y la solidaridad entre nosotrxs, por muy diferentes que seamos. Nunca podemos llegar a conocer del todo las circunstancias de lxs demás, así que lo mejor siempre es ofrecer nuestro apoyo y no juzgar.Habla de la doble moral de la eutanasia. Animales sí, pero casos de personas que no pueden más, pues no.Recuerda que existen personas no binarias, trans, etc. Y que molan tanto o más que tú.

Recuerda que hay muchos tipos de familias.

Denuncia la LGTBIQ+fobia.

Lucha contra los estereotipos de género y el binarismo más rancio.

Subraya lo grotesco de los señores que hablan de inclusión y no incluyen en sus charlas a mujeres, por ejemplo.

Denuncia el machismo en los medios de comunicación.

Recuerda que los hombres pueden llorar y que una educación en la que se reprima la expresión de los sentimientos abocará a la frustración, que se pagará con otras cosas.

Denuncia el machismo en la educación de las niñas y los niños.

 

Denuncia a esas personas que se sienten atacadas cuando se habla de machismo, sea porque tienen un ego muy frágil o porque temen que les hagan lo mismo que nos han hecho a nosotras durante siglos.

Denuncia la doble moral de muchos cristianos.

Se sabe dirigir muy bien a nuestra generación <3

Denuncia la poca vergüenza de muchos que crecieron con privilegios y dinero, la falsa meritocracia y la falta de conciencia de clase.

Ha dibujado una viñeta en la que sale un joven que se parece a Albert Rivera.

One Reply to “oyemathias, ilustración contra la intolerancia”

  1. Muchas gracias por tus palabras <3 me hace feliz saber mi trabajo aporta un poco a crear empatía en los conflictos que hoy en día estamos viviendo. Abrazos 🙂

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