Por muchos años más (Oda a la amistad)

Hace unas semanas hablaba con mi novio sobre las etapas que más tarde o más temprano llegan y tienes que afrontar sí o sí. Uno de esos momentos en la vida a los que me refería era el de cuando los caminos de tus amiguis se separan. Sea poco a poco o de forma más drástica, el grupo que entonces era una piña y no se separaba ni para ir a comprar una cinta para el pelo se va deshaciendo y cada vez podéis veros menos, por mucho que os queráis.

amistad

Ponía como ejemplo el de una de mis amigas, que se casó recientemente y ahora vivirá en Oviedo al menos durante los siguientes cuatro años. Pero podría no irme tan lejos, o hablar también de cuando tus amiguis y tú empezáis a trabajar, a estudiar carreras distintas en la uni o a tener horarios tan distintos, por el motivo que sea, que coincidir todas juntas acaba siendo una odisea. O amigos que por razones laborales se marchan, unos más cerca, como mi amigo de Cantabria, otros más lejos, como mi amigo que ahora se encuentra en China.

Todo esto me producía (y me produce) cierta tristeza. Te apetezca o no, pasa y es ley de vida. El grupo (o los grupos) de amiguis se dispersa porque empezamos a tener nuestra vida independiente fuera del cole o el instituto, con nuestras cosas, nuestros deberes, nuestro trabajo, nuestra rutina. Y lo peor es que ocurre sin darte apenas cuenta hasta que un día, de repente, te percatas de que ya no os veis todos los días y que quizá, las cosas hayan cambiado un poco, que no por completo.

Amiguis 💕💕

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En mi caso, resulta que hace bastantes años que ya no voy cada domingo a casa de una de mis amiguis del alma a reírnos juntas de El diario de Patricia o a hacer mil fechorías, tales como hacer experimentos en la cocina, jugar (o ver jugar) a Lara Croft y demás videojuegos como el Monkey Island, Age of Empires o Los Sims, jugar a maquillarnos (con desastroso resultado) o pegarnos paseos de hasta más de dos horas para acabar terminando en la Fnac o en Glasol. Resulta que, de repente, ya no estamos haciendo de las nuestras y trolleando a nuestra manera, como esos años nos lo permitían (haciéndonos una cuenta falsa de hotmail y enviando emails que me siguen produciendo carcajadas cuando los recuerdo).

Igual éramos un poco hijas de puta en el instituto.
Igual éramos un poco hijas de puta en el instituto.

Igual es que no quiero crecer. Al menos tengo claro que no si eso significa tener que dejar de hacer de vez en cuando maldades de las que nos gastábamos a los 9, 10, 11 años. Y también a los 14 o a los 15. O a la edad que sea. Reírse, hacer tonterías, darse un atracón de pelis o series, criticar, comentar la jornada, desahogarnos, ser nosotras mismas y pasárnoslo bomba. Y tengo claro que no quiero crecer si eso significa además pasar los malos momentos sin nadie con quien rajar, quejarte, soltarlo todo, llorar, y luego, volver a partirte de risa viendo cosas tipo La Vida de Brian o descubriendo rarezas como Braindead (en España, Tu madre se comió a mi perro).

Igual. Aunque a caricaturas no nos ganaba nadie.
Igual. Aunque a caricaturas no nos ganaba nadie.

Este post lo quiero dedicar a la amistad más pura y verdadera. La buena, la que dura y sigue igual estés donde estés, pase el tiempo que pase y ocurra lo que ocurra. Esa amistad que cuando te encuentras con ella todo sigue como siempre, sólo que igual estáis más mayores, más atareadas, más cambiadas o qué sé yo. Y con la que sigues partiéndote la caja entera cuando recuerdas ciertas anécdotas, aunque esas historias acabaran mal, siempre hubo una parte divertida. Esa amistad que sabe exactamente lo que se te pasa por la cabeza sin que hayas emitido palabra alguna porque te conoce desde que te comías la arena del parque.

amiguis-tarragona

Cuando tengamos vacaciones, en Navidad, Pascua o cuando sea que podamos coincidir, tengo ganas de pasar un fin de semana comiendo experimentos que hayamos cocinado, viendo alguna película de serie B (o incluso A), poniendo un programa de esos en los que sale gente patética, recordando a gente que nos caía bien y mal, elucubrando qué hace la gente del instituto o poniéndonos al día de todo hasta en el más mínimo detalle, y tachando de nuestra lista los personajes que hemos tenido la desgracia de conocer este año y a los que les haremos un poco de vudú el día que podamos (igual habrá que aprender a ser un poco bruja).

Por muchos años más 

One Reply to “Por muchos años más (Oda a la amistad)”

  1. […] un merecido guantazo a lo Batman y Robin (yo igual lo habría hecho) para que reaccionara, pero como eran unos amores dejaron que yo misma me diera cuenta. Siempre me ha gustado la metáfora del caballo, que no puede ver más allá de lo que tiene […]

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