No hagas el bestia, no es de señoritas

Clasificarlo todo, esa estúpida costumbre

Desde que nacemos, se nos educa tanto implícita como explícitamente a clasificar las cosas. Eso está bien. Eso está mal. No toques eso, es caca. Esto es feo. Eso otro, bonito. Ejemplos podemos nombrar miles. Con los roles de género y los deportes, más de lo mismo. Aprendemos de forma subliminal a través de los medios de comunicación y de lo que vemos a nuestro alrededor qué se supone que hacen y cómo son las mujeres y los hombres e interiorizamos muchas de estas enseñanzas sin apenas darnos cuenta ya desde bien peques.

jun

Dejadme que os cuente mi caso

Yo tuve la suerte de que mis padres nunca me dijeran lo que era de chicos y lo que era de chicas, me crié con un hermano mayor muy bestia y veía, jugaba y me reía de las mismas cosas que él. Incluso durante algunos años (hasta los 10 aproximadamente) heredaba y llevaba mucha de la que había sido su ropa, sobre todo camisetas y sudaderas. Sin embargo, sí que recuerdo otras personas, sobre todo profesoras y abuelas, que siendo yo muy pequeña me decían cosas que hoy me hacen plantearme hasta qué punto afectaron a mi autoestima y a los estereotipos y prejuicios que poblaron mi cabeza hasta hace pocos años.

magnesio

Eso no es de chicas. Las niñas no se sientan así. Las señoritas no se agachan de esa forma. Cuando me vino la regla, llegó el típico Cuidado con los chicos (¿por qué no podían tener el cuidado ellos?) de la boca de alguna maestra (ahora que lo pienso, vaya una generación machista de maestras que tuve) y, años más tarde, de los catequistas de la parroquia que frecuentaba (este tema daría para un sinfín de posts también). Acabé odiando haber nacido niña. Yo no quería ser delicada, quería mancharme en el suelo, quería moverme como quisiera. Con el tiempo, acabé cogiendo manía al deporte porque no pocas veces me dijeron que corría o me movía como un chico, algo que se suponía que era de marimachos. Es decir, algo malo.

peso-muerto

Hasta casi los 26 años no me liberé completamente de todas aquellas mamarracheces. Hasta entonces tampoco le di una oportunidad a entrenar en serio. Son muchos años sin hacer nada o haciendo casi nada por mi salud mental y mi salud psíquica. Muchos. Demasiados. Sé que es una generalización muy grande, pero me atrevería a decir que los estereotipos y los roles de género heredados y transmitidos aún hoy a los nenes (todavía hay gente que cría princesas y hombrecitos) tienen bastante que ver. Por supuesto, siempre habrá excepciones. Siempre habrá casos de padres que han sabido transmitir a lxs hijxs el valor del deporte (cualquiera), independientemente de su género.

Estereotipos de género everywhere

Que los estereotipos están everywhere (incluyendo el deporte) no es ningún secreto. Seguimos fomentando unos modelos o muy masculinos o muy femeninos, y aquellas personas que se alejan de lo socialmente aceptado se censuran y se tachan de anormales, raras y feas. En el caso de las mujeres que hacemos fuerza, por ejemplo, la gente de a pie nos clasifica como hulkas, forzudas. Quizá para otros también seguimos siendo unas marimacho. Es decir, se nos define con adjetivos normalmente aplicados a hombres, con todas las connotaciones negativas que eso suele conllevar.

squats

Porque desde todas partes se nos dice que las mujeres debemos tener el siguiente cuerpo:

  • Piernas largas y delgadas.
  • Brazos finos, pero no flácidos.
  • Muslos finos, pero no flácidos.
  • Separación entre muslos, pero no anoréxicas.
  • Pecho firme, nada de tetas caídas, por Dios.
  • Pecho de una talla aceptable, mínimo 90.
  • Culo firme, pero no musculoso.
  • Vientre plano, pero nada de cuadraditos.
  • Etcétera.

Por consiguiente, ser fuerte es cosa de chicos. No es de señoritas.

Al cuerno con el No es de señoritas

¿Sabéis qué os digo? Al cuerno con los estereotipos. La vida es demasiado corta como para hacer caso a tantas tonterías, fomentadas y mantenidas con el único fin de seguir alimentando una sociedad que sigue recomendando a las mujeres que sean vulnerables y débiles y que se preocupen por un físico que sólo puede perjudicar a su salud. Y todo de una forma bastante poco sutil: no veréis en revistas femeninas muchas mujeres que se salgan de la norma, lo que veréis serán modelos que cumplan las características de la lista anterior con más o menos photoshop añadido.

deadlift

¿Os preocupa no ser femeninas? La feminidad es un concepto que depende de cada persona y que, por supuesto, no tiene unas características estáticas. Ser fuerte, no es feo. Levantar más que tu hermano o que el que tienes al lado no es feo. Que se te marquen los músculos no es feo. Lo que es feo es el miedo de aquellos que no quieren verte fuerte, un miedo causado por su propia inseguridad. Eso sí que es feo. Así que sal al mundo y cómete esos estúpidos estereotipos que te coartan. Y sé libre.

2 Replies to “No hagas el bestia, no es de señoritas”

  1. Olé 👏

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