¿Es Loremi la ilustradora gallega más adorable? Pues muy probablemente

Creativa hasta la médula, loca de los gatos, amante de los dibus de los 80 y 90 y del buen comer (o del comer a secas), friki y con un sentido del humor que mola demasiado.

Pero también ilustradora, diseñadora gráfica, grafista 2D, concept artist, artista digital y mejor persona, Loremi es tantas cosas que no me caben en una simple entradilla.

Así que lo mejor es dedicarle una mega-entrevista en la que dar rienda suelta a su parloteo y con la que podamos adentrarnos de verdad en su mundo (interior y exterior). Y, si cabe, quererla un poquito más.

Tu nombre artístico sugiere que quizá algo tiene que ver con tu nombre real, Lorena. Pero, exactamente, ¿de dónde viene y cómo llegaste hasta él?

Buuu, agárrate que cogemos el tren hacia la infancia para descubrir una cosa muy tonta.

De pequeña adoraba a todo bicho peluchoso, pero sobretodo a los gatos y me dio la tontuna de contestar “miau” cada vez que alguien me llamaba (¡y lo sigo haciendo!).

Por otro lado, mi nombre era bastante común, estuviera donde estuviera, siempre me las arreglaba para que fuéramos más de una Lorena. Así que una manera fácil de distinguirnos era decir a una “Lorena” y a la otra “Lore Miau” (ya que contestaba con ese exasperante “miau” a todo).

Cuando hice mi perfil en Facebook, elegí ese nombre, que acabé usando en todas mis redes. De ahí a Loremi, la evolución vino sola (bueno, con una ayudita de brainstorming de mis amigos)…

¿Se nota mucho que soy la loca de los gatos? xD

Y, ¿qué me dices de tu kawaiisimo y cuquísimo logo? La creación de una identidad que verdaderamente te represente es algo muy complicado. ¿Cómo llegaste hasta tu identidad actual?

¿He llegado? La creación de una marca de identidad propia es el Talón de Aquiles de casi todo diseñador. O sale a la primera o le vas a estar dando vueltas toda la vida. El mío es el segundo caso. Estoy muy contenta con mi logo – sello actual, pero vuelve a preguntármelo dentro de unos meses.

Ahora en serio, esta es otra de esas cosas muy tontas. ¿Conoces el manga Sailor Moon, the pretty soldier? Su autora, Naoko Takeuchi, al igual que muchos mangakas, realizaba de cuando en cuando un “freetalk” a margen de página y solía terminarlo o firmarlo con un conejito. Imagen que se volvió icono y estandarte de la protagonista de su manga Usagi Tsukino (Bunny si has visto el anime en España).

De pequeña empecé a firmar mis notitas, mi diario y todo lo firmable por una niña con ese conejito kawaii, pero acabó evolucionando en la cara de un gatito. Tantos años llevo haciéndolo que, aunque no sea muy original, es muy parte de mí y mi logo-sello tenía que llevar orejitas.

¿Cómo y cuándo empiezas a dibujar? ¿Y cómo empiezas a ver que tu profesión futura tendrá que ser artística? ¿Fue algo progresivo o lo tuviste muy claro desde el principio?

Soy hija de los 80, crecí viendo los “dibus” en la tele: Sailor Moon, Dragon Ball, Arale, Ranma ½, Candy Candy, Chicho terremoto… ¡Puffffff! Todas esas grandes series japonesas que disfrutamos hasta los 90 (¡sin olvidar las pelis de Disney!). Además, gracias a mi maravillosa Sega Mega Drive, le daba al vicio con Sonic, Heavy Dynamite y Zombies ate my neighbours (y Lost Vikings en el pc, pero Sonic, ¡sobretodo Sonic!). Todos los dibujos de todo lo que veía me parecía magia, yo cogía mi lapicito e intentaba replicar algo de esa magia en casa.

Pero si buscas a quien culpar, mi madre me pegó el vicio por los lápices que ni que fueran de chocolate. Todos los niños dibujan, pero yo vivía dibujando: no jugaba a las “muñecas” (bueno, a los Lego y a los coches radio-control sí, pero esa es otra historia), dibujaba mis propios personajes y recortaba las láminas para que mi hermana y yo jugáramos con ellos. ¡Llegamos a tener todo un ejército!

A los 12 años descubrí los cómics y ya nunca dejé de amarlos. Me gustaba leer, ¡pero los cómics estaban llenos de dibujos! Y ese fue el momento en el que mis mayores tuvieron que dar por perdidas sus esperanzas de que fuera “una persona de provecho” y estudiara Medicina o Derecho.

“Pero podrías ser lo que quisieras con tantos sobresalientes, ¡sé veterinaria ya que tanto te gusta la bichería!”. ¡Ja! ¡Se siente! (No, en realidad no).

Te formaste en diseño gráfico, ilustración y diseño digital y has llegado a trabajar como concept artist, ilustradora y artista digital en el sector de los videojuegos. ¿Cómo conseguiste introducirte en el mundillo? ¿Cómo es trabajar en la industria de los videojuegos? ¿Qué es lo que más te gusta de ese mundo y lo que más te llena?

Vamos a volver a viajar en el tiempo que lo de la formación en mi profesión todavía no es algo tan estructurado como cabría desear.

A los 14 años di con la Academia de cómic y pintura de los hermanos Norberto y Jacobo Fernández en mi ciudad, Vigo. Ambos geniales artistas gallegos que me hicieron crecer mucho en mi habilidad y pasión por el dibujo, me enseñaron sobre el mundillo de la creación de cómics y a narrar con imágenes. ¡Qué cinco años más maravillosos en aquella academia!

Y llegó la edad de elegir futuro profesional, no iba a poder hacer Bellas Artes, pero sí una Formación Superior en Diseño Gráfico, que me abriría puertas a trabajos interesantes (o eso creía yo). Estudié en la Escuela Aula D de diseño e interiorismo en Vigo ¡y nos metían una caña brava! Pero cuando terminé, seguí aprendiendo por mi cuenta, sobretodo, tratamiento digital de imágenes y dibujo digital. Youtube es la universidad del siglo XXI.

A los 20 años ya estaba titulada y trabajando como diseñadora, pero en una empresa horrible. ¡Ja ja jaa! Salí por patas en cuanto encontré un empleo más friendly. Así, de 2007 a 2010, fui acogida por Miguel Ángel Gago en su estudio de diseño gráfico. Magnífico profesional y mejor persona, hoy en día tatuador, que me enseñó cómo es eso de trabajar en diseño profesionalmente. Da para libro, pero mejor en otra ocasión.

¡Y llegó la crisis! ¡NOOOOOO! ¡Muerte y destrucción! ¡E impagos! ¡Y cierre de empresas! ¡Y despidos! Y chupluf, hubo que buscarse las habas en otros andurriales. Estuve algunos meses trabajando como freelance: vectores por aquí, ilustraciones por allá… Hasta que tuve la suerte de que uno de mis clientes de esos trabajos se lanzara a montar un estudio indie de videojuegos y necesitara un generalista 2D “todo en uno”.

Así me convertí en la diseñadora corporativa / grafista 2D / diseñadora de interfaces / concept artist / artista de marketing y ayudante de dirección de arte de Moonbite Games. Y es que todos teníamos que hacer un poco de todo porque éramos 5 gatos en una de las oficinas del edificio Emprendia de Santiago de Compostela.

Después de dos años en Moonbite me lancé a buscar un puesto en una empresa fuerte del sector con proyectos más ambiciosos. Así llegué a Deep Silver, en Múnich, Alemania.

¿Y por qué todo este rollo? Para explicar que he vivido las dos experiencias, la de trabajar en un estudio indie y en una empresa internacional que hace juegos AAA. Y nada tiene que ver una con la otra. La primera fue… un caos. Seguramente porque éramos una panda de novatos y todos teníamos que hacer de todo. Lo bueno es que teníamos total control sobre nuestra producción y trabajábamos mesa con mesa.

La segunda es la champions league, juegas con las estrellas, el nivel de exigencia está por las nubes, todo se mide, calcula y controla. Y te sientes muy pro, pero tienes gente que te organiza qué debes hacer, cuándo y cómo. Trabajas formando parte de una cadena de producción, así que apenas tienes control en esa pequeña porción de la producción que te toca realizar. Y jefes, tienes muchos jefes y esos jefes tienen más jefes. No podría elegir entre una u otra, porque ambas tienen cosas que me encantan.

Lo que más me gusta de trabajar en videojuegos es, claro, trabajar con gráficos (¡buuuh, nerd! xD) y luego ver esos gráficos cobrando vida por el mundo adelante. Y lo segundo, el ambiente. Por lo general, los compañeros son informales y nuestros intereses son frikear y luego seguir frikeando. Lo mejor de todo es que es un trabajo que no te permite hacerte “viejo”, alimenta y nutre a tu niño interior 😀

¿Cómo es un día de trabajo en la vida de Lorena L. Conde? ¿Estás participando en muchos proyectos? ¿Se puede adelantar algo XD?

El año pasado lo dejé todo y me mudé a una villa junto a un lago en los Alpes franceses.  He pasado de vivir mega estresada en una oficina comiendo bagels delante de una pantalla de ordenador a trabajar en casa, con mis cuatro gatos y haciendo mis florituras en la cocina. ¿Te he dicho lo mucho que me gusta comer? ¡NOM NOM!

Después de tres años trabajando a ese nivel y en muchos proyectos a la vez, ahora voy cogiendo un proyecto por aquí, otro por allá… Pero sobretodo estoy centrada en mi salud. He recuperado el gusto por dibujar, cosa que había abandonado casi totalmente años atrás.

Y tengo muchas ideas para varios proyectos, alguna que incluye a mi pareja, Javi, pero es un secreto 😉 Lo que sí te puedo contar es que estoy a punto de abrir una tienda online con mis ilustraciones y prints y cosas bonitas. Sólo me queda valorar si lo haré con una web propia o utilizando una plataforma como etsy o tictail. ¡Se aceptan sugerencias!

Al margen de estas experiencias, digamos más “oficiales”, no has dejado de lado tu Loremi, tu faceta de ilustradora. ¿En qué te inspiras para tales adorables creaciones :3?

Por así decirlo, Loremi ha sido mi salvación. Si le echas un vistazo a mi portfolio, verás que me he pasado años, seis o más, trabajando con zombies, infectados, sangre, vísceras y demás casquería. Que mola un cachazo, pero quedé aburridilla. Loremi es la reacción en contra, es volver a cuando era una enana y me enamoraba de todas esas cosas llenas de purpurina.

Es verdad que a veces pinto o dibujo cosas más serias, oscuras o incluso épicas. Pero el estilo “Loremi” me limpia, por así decirlo. En general me inspiro en mi vida o la de mis amigos, mis recuerdos, anécdotas y en mis gatos. Mis cuatro pequeñas bestias adorables.

Si bien en Loremi vemos mucha ilustración digital, parece que fluye más hacia la tradicional. ¿Con qué te quedas de cada una de estas modalidades?

Me has pillado, no puedo elegir. Pero es verdad que cada una tiene cositas que me enamoran.

La ilustración digital es la vida con “Ctrl Z”, es velocidad y la capacidad de cometer mil y un errores y que nunca importen. Ya no me meto en la aplicación de efectos, texturas y demás familia en cuestión de segundos.

La ilustración tradicional es cálida, acogedora, para mí es ese guiso que se prepara a fuego lento y siempre sabe mejor que lo que comes fuera de casa. Además tiene el valor añadido de lo “hecho a mano”.

¿A qué artistas admira Loremi?

¡Menudo jardín en el que nos acabamos de meter! Mira que como empiece, no acabo nunca. Admiro a muchos artistas y sigo a un verdadero tropel, así que intentaré mencionar sólo a algunos.

Confieso que estoy enamorada de las acuarelas de Srta. M, Esthergili, Alina Chau y Kelogsloops. Mientras que el dibujo de doodles de Schmoedraws y Frannerd es mi pan de cada día.

El estilo de Chiara Bautista alimenta mi parte más romántica e intimista, mientras Triz sacia mis ganas de mandarle mierdas secas a todos los malos de este mundo.

Desde siempre, Disney me ha hecho soñar. Con el trabajo de artistas como Brittney Lee, Lorelay Bove o Chris Sanders, ¡como para no! ¡Y no nos olvidemos del trabajo de Don Bluth!

Ya que nos hemos ido a la infancia: Toriyama, Rumiko Takahashi, Naoko Takeuchi, Hayao Miyazaki (Estudio Ghibli) y Nobuhiro Watsuki tienen mucha culpa de cómo soy hoy en día.

En cuanto a trabajo de tinta se trata, caigo rendida ante Andy Brase, ¡ese hombre no es humano! Mientras que no puedo dejar de mirar embobada las tintas de Missupacey y Siamés Escalante. Y en contraste a todos ellos, un Frank Miller con su tinta cruda y visceral.

Y vale, ya termino, sólo decirte que en el ámbito nacional Lydia Sánchez y Carmen Saldaña hacen cositas como para casarse con ellas y Sergi Brosa es brutal. Más allá de nuestras fronteras, Otto Schmidt trabaja la línea y el color como si fuera un mago y, si quieres aprender a dibujar hombretones y mujeronas, pregúntale a Nesskain o a Frank Cho.

Mis últimas palabras, por supuesto, son para el maestro Frazzeta <3

Y ya, sobre cosas más terrenales: has vivido en el extranjero desde 2013, primero en Alemania y ahora en Francia. ¿Cómo han sido estas experiencias? ¿Qué te han aportado y te están aportando?

Me marché a Alemania en 2013, pero como buena gallega, para mí que ya estaba en el extranjero cuando me mudé a Barcelona en 2012 😛

Irse fuera te cambia todo, la manera de ver el mundo, de relacionarte con otras personas (choque cultural, diferente idioma), de comer, de dormir, ¡dejé de ver la tele! Y la morriña empieza a pesarte en los bolsillos. ¡Pero es taaaaan necesario para crecer como persona!

Irme ha hecho que mi mundo social se hiciera más pequeño y se volviera digital, pero que mi visión del mundo, de las sociedades, se expandiera. Cuando tienes un compañero alemán, otro búlgaro, otro hindú y otro serbio y tus mejores colegas son alemanas ya no puedes ver el mundo de la misma manera. Porque sus infancias no han tenido nada que ver con tu media española, sus familias y sus historias te son ajenas y abres los ojos y descubres lo grande que es el mundo y lo poco que sabías de ello. Suena a topicazo, pero es verdad. Eso sí, como en España no se come en ninguna parte y si no, preguntadle a mis colegas alemanes y franceses cada vez que les llevaba jamón serrano y chorizo de León xD

A nivel profesional, irme fuera me ha hecho crecer como una tomatera al sol, en Francia se valora a sus artistas como a verdaderos ilustrados y se nota a nivel social. Y no me meto en lo que cuidan, como sociedad, a sus autónomos. Mientras que la empresa alemana y su nivel de exigencia hizo que muchas veces me viera a mí misma como a una guerrera a punto de entrar en batalla y lista para ganarla. Lo de ir a trabajar y esperar que las horas pasen no existe.

Ahora vivo en Annecy, que es un pueblecito de cuento de hadas, rodeado por una corona de montañas y a la orilla de un lago de aguas turquesas. ¡Y también se come muy bien en Francia! Lo reconozco, eso hace que tenga menos nostalgia, pero una nunca deja de echar de menos a su gente.

Y respecto al poco apoyo hacia las industrias creativas en España, ¿crees que tiene algún tipo de solución? ¿Cómo piensas que se podría aumentar el prestigio y la dignidad de las profesiones artísticas?

En mi opinión, el problema de la falta de apoyo gubernamental hacia las industrias y profesionales creativos en España es un reflejo de la falta de educación y cultura creativa en la sociedad. ¡Ale! Ya lo he dicho, podéis empezar a tirarme piedras porque he dicho que los malos no son los los políticos, somos nosotros.

Me explico con el síntoma más básico. Como diseñadora, me he topado con clientes que no consideran que deban pagar por un diseño de marca; como ilustradora, me he encontrado con quien considera un insulto que le cobre un precio por un dibujo. Esto no me pasa sólo a mi, es generalizado. ¿Por qué? Para el ciudadano medio, un ilustrador o un diseñador no son intelectuales o artesanos reconocibles. Hacemos dibujitos, no somos arquitectos, ingenieros o notarios.

¿La solución para esto? La educación. Y nos toca a nosotros, los profesionales del sector, darnos a valer y educar a nuestros clientes como muy bien señaló la AGPI (Asociación Galega de Pintores e Ilustradores) con su Guía Ninja do Ilustrador.

¿Otro camino a seguir? Visibilizarnos como colectivo profesional y exigir la creación de leyes que nos reconozcan y protejan. Necesitamos un Estatuto del Trabajador de la Cultura, como otras profesiones tienen, para que se nos tome en serio como profesionales. Esto lo sabemos y desde nuestras asociaciones de ilustradores, autores, escritores, actores etc. ya se trabaja para ello. Pero el proceso es demasiado lento, no es trending, no es urgente, porque la sociedad española tiene muchos otros retos que superar y el nuestro no escribe muchos titulares.

Estas lagunas legales alimentan además la ignorancia, es como una pescadilla que se muerde la cola. Te pongo el ejemplo de algo que me pasó hace unos meses.

El nuevo propietario de una empresa para la que había trabajado hace años, se puso en contacto conmigo para que eliminara de mi portfolio profesional todo el contenido de los trabajos que había realizado para esa empresa cuando el CEO era otro. Alegaba que las imágenes eran propiedad suya y yo estaba cometiendo un delito. Con mucha delicadeza, tuve que “educarle” en que su empresa poseía los derechos de explotación de esas imágenes, pero que yo conservaba el derecho de autoría de las mismas y hacía uso de mis derechos al incluirlas en mi currículum profesional. Afortunada yo que existe la Ley sobre los Derechos de Autor y pude explicársela. De lo contrario, este hombre jamás habría entendido cuándo acababan sus derechos y empezaban los míos. Pero esto es, a todas luces, insuficiente. Necesitamos más divulgación y tenemos que hacerla nosotros.

Y por último, en la sociedad española está instaurada la cultura de lo gratis y el cutrerío. “Si está en internet, es gratis”. No, amigos, las imágenes, las tipografías, la música, las pelis… Tienen derechos de autor y no se pueden usar/consumir a tontas y a locas. “¿Por qué voy a pagarte 100€ por un original o 15€ por una print? Si me puedo bajar tu imagen de internet, imprimirla en casa y ya, ¡me decora lo mismo!” Pues porque amigo, eso es robar. Te estás aprovechando del trabajo de un profesional que, gracias a lo que has hecho, extendido al resto de la población, hará que tenga que cambiar de profesión para no morirse de hambre. Con lo cual, no creará más arte y la cultura se empobrecerá. Esto es algo que podemos cambiar a nivel individual, apoyando a los artistas y artesanos, apoyamos a la cultura.

Pero también tenemos que luchar contra esta mentalidad en las empresas. Desde el cliente de pequeña empresa que te dice “Bájate unas imágenes de la internet para montar mi folleto”; hasta Inditex robando impunemente el trabajo de artistas independientes para facturar millones con sus diseños de ropa supercool.

Y ahora que he terminado de darle palos a la sociedad, seguimos con las empresas. ¿Qué les pasa a nuestras empresas españolas que tanto les gustan las subvenciones y que poco apuestan por tener un producto que les dé de comer? Hay muy loables excepciones, pero las que lastran nuestro sistema empresarial cultural no son ellas. Si algo he aprendido fuera de España con respecto a las producciones, es que hay que buscar financiación (privada o no), hacer un producto que interese al público, genere beneficio y devuelva capital a la empresa para lanzar su siguiente producto.

La idea de las subvenciones es aportar esa financiación de entrada, ¿no? ¡Meeeeh! Más de una y dos veces he visto cómo se usaban las subvenciones para generar un producto que va directo a un cajón y tirar adelante hasta el próximo año fiscal, cuando (¡sorpresa!) se pedirá otra subvención y si no nos la dan, cerramos. ¿Hemos generado cultura? NO. ¿Hemos generado riqueza? NO. Lo que hemos hecho es chupar del bote y la excusa de “Así mantengo puestos de trabajo” no es válida, porque, querido empresario, estás pagando esos sueldos con dinero público. ¿Solución? ¿Quizá dar las subvenciones usando criterios de un inversor privado? ¿Más seguimiento sobre lo que se produce con esa subvención? Suena duro, pero una industria florece cuando genera capital y en España no lo estamos haciendo bien con el sector cultural.

Para quitarnos este amargo sabor de boca por la situación del sector cultural en España, ¿cómo es Loremi en la intimidad? ¿Qué te gusta, qué te emociona, que te hace reír a carcajadas, qué pelis o series te han enganchado, qué te gusta hacer para relajarte, etc.?

Oyyy… ¡Suena muy sugerente! Así como detalle cómico-íntimo te puedo confesar que el trabajar desde casa me permite estar en braguitas si hace mucho calor o con una batamanta si está nevando… ¡Y nunca tengo que peinarme ni maquillarme! ¡Jajaja! ¡TRUE STORY!

Y ahora que ya sabes mis secretos más oscuros, me siento más confiada para decirte que soy… ¡Una BACA – MOTA! Mote que me puso una amiga en el cole (gracias Cuki, te veré en el infierno. PD. Trae helados que hace caló ¬¬’). Cuki no se aclaraba entre si yo era más bacalao o más marmota y ahí quedó la cosa. Y es que me gusta dormir, a ser posible con muchos gatos encima, y comer, me pasaría el día comiendo. ¿Alguna vez os han dicho eso de “Hija, más vale comprarte un traje que invitarte a comer”? A mi, sí. ( ¬¬ graciosillo…)

En general, puede decirse que no tengo término medio, o soy la humana más perezosa del mundo o la más efectiva y eficiente. Según qué esté haciendo 😛

Y torpe, soy redomadamente torpe. Torpe nivel: me como las paredes de casa. Y como además soy de tener las emociones a flor de piel, ¡de mí no se salva nada! Sí, lloro con vídeos de animalitos (y viendo el telediario) ¿PROBLEM?

Económicamente soy un peligro con tres cosas: recoger gatos de la calle, las tiendas de material artístico y la cosmética coreana. Y es que ya tengo cuatro gatos… cuando la idea era no pasarse de dos… pero claro… yo me los encontré… y… Mejor no sigo. Lo siento Javi, pero me quieres igual, ¿no? ¿¡NO!?

Como tengo internet, un ordenador que lo peta todo, gatos y comida, pues me gusta mucho estar en casa. ¡Jejejee! Pero si hay que salir a comer fuera, voy la primera. Y si hay que hacer el esfuerzo de cambiar la pantalla de casa por la pantalla de un cine, se va. De hecho, mi plan perfecto para una noche de sábado es cena y cine. Y si a la tarde de ese sábado le añades partida de juegos de mesa o de rol con amigos, ya es el superplanazo.

Y es que soy una devoradora de contenido audiovisual y además me va de todo un poco. ¿Pelis de acción de los 80? ¡Seeeeh! ¿Pelis de ciencia ficción? ¡Seeeeehh! ¿Pelis de animación? ¡Deme 10! ¿Pelis de miedo? ¡Hombreeeeeee! Eso sí, si me pones una peli de temática bélica (que no sea Malditos bastardos o Salvar al soldado Ryan) o de temática amorosa, lo más probable es que me quede frita.

Me gusta leer, aunque no siempre le dedico el tiempo que debería. Soy muy de novela fantástica, novela negra, ciencia ficción… Y sí, soy lectora de Canción de Hielo y Fuego (Juego de tronos) y estoy deseando que acabe de una vez esta saga que empecé a leer a los 19, que ya huele X(

Y para terminar, ahora que ha empezado el buen tiempo, estoy toda contenta porque empieza la época de hacer senderismo e ir a bañarse al lago. ¿Mar y montaña (y helados)? Soy feliz.

¡Loremify Yourself!

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One Reply to “¿Es Loremi la ilustradora gallega más adorable? Pues muy probablemente”

  1. Una gran persona y artista esta pelirrojita : ) .

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