Entré en el supermercado y no imaginas lo que ocurrió después

Hacía calor aquel día, un miércoles 3 de agosto de 2016, cuando mi novio y yo tuvimos que llevar a mi anciana cobaya al veterinario. Puede que hiciera 35 grados, no lo recuerdo exactamente. Lo que sí recuerdo es intentar buscar un lugar donde refugiarnos mientras a Pushkus le hacían una ecocardiografía. Iban a tardar una hora, así que se trataba de un asunto de vida o muerte por aburrimiento y calor extremo.

El lugar de los hechos

Nos encontrábamos en una zona agradable, entre Benimaclet y Alfahuir, pero no podíamos obviar lo evidente: no parábamos de sudar por más que quisiéramos deleitarnos con el paisaje, un bonito barrio con zonas verdes y edificios residenciales con piscina de esos QUE DAN MUCHA ENVIDIA y a los que te asomas por los barrotes como un pobre niño de película americana.

Difícil decisión.
Difícil decisión.

Decidimos que lo mejor era cambiar de estrategia para no morir de PERO EDGAR POR QUÉ NOSOTROS NO TENEMOS PISCINA y pensamos en un plan alternativo. Y ya que el susodicho tenía sed, optamos por visitar el supermercado más cercano y experimentar, aunque fuera durante 15 minutos, las maravillas de las que un simple aire acondicionado es capaz. Por suerte, dimos enseguida con uno de esos en los que encuentras hasta comida internacional y productos que jamás pensabas que existirían, como palitos de Bertín Osborne.

LOL en el supermercado

Lo que ocurrió después de entrar en el supermercado es lo que cabía esperar de mí. Como no quiero intrigaros más (para algo he puesto este titular tan de periodismo serio 2014-2016), ya mismo os desvelo de qué se trata: necesitaba satisfacer mi necesidad momentánea de hacer tonterías.

Aquí y ahora podéis comprobar el resultado de tan fresquita visita, que podría recibir el subtítulo de “Rocío imitando a los personajes de las cajas de cereales marca Acme”. Glorioso. De lo bien que me lo pasé, vamos. Aunque debo admitir que tengo que ensayar más la cara de la abeja.

supermercado-mono-lengua

supermercado-mono-morado

supermercado-tigre

supermercado-abeja

supermercado-chewbie

Nota final

Al final encontramos una botella de agua adaptada a las necesidades de Edgar. Ah, y Pushkus está mejor