Las Brujas o el skate como arma política

Las Brujas, skate y activismo en Nueva York

¿Puede ser el deporte una herramienta para el activismo? La respuesta es un rotundo sí. Y para muestra, el colectivo de chicas skater de las Brujas, un grupo interseccional de jóvenes latinas y afro nacidas en Nueva York y que tienen como campo de batalla el Bronx, Nueva York.

Foto de Stephanie Griffin para Dazed Digital
Foto de Stephanie Griffin para Dazed Digital

Batalla en el sentido figurado, obviamente. Porque el skate es su arma y su forma de hacer, cambiar y crear para lograr un espacio más seguro en las calles para las mujeres. Y esto, al mismo tiempo que cuestionándose construcciones para nada poco trascendentales como la propiedad privada, el colonialismo, la masificación o el aburgesamiento, y tomando como bandera el feminismo interseccional. No es moco de pavo, no.

Qué, quiénes, cuándo, dónde, cómo, por qué

Desde que el grupo se formara hace unos pocos años, las Brujas han pasado del anonimato a salir en decenas de medios de comunicación. Su forma de vida, sus acciones y su voluntad explícita de desafiar y transformar el status quo día a día en las calles del Bronx son causa no sólo de asombro, columnas y reportajes, sino también de admiración y respeto.

Foto de Edwin J. Torres para NY Times
Foto de Edwin J. Torres para NY Times

Un lugar como la calle y un deporte como el skate, ambos tradicionalmente reservados a los hombres, forman parte del escenario y de las herramientas principales de las Brujas, de su dónde y su cómo, para reclamar y construir un espacio propio en el que sentirse seguras y fuertes.

Un espacio que poco a poco ha ido creciendo y ha florecido dando lugar a una comunidad que no sólo se expresa a través de una tabla de skate, sino también a través de la confianza, la seguridad y en definitiva el apoyo emocional con todas aquellas y aquellos que se animan a participar en sus actividades.

No sólo skate

Foto de Laurel Golio para Bitch Media.
Foto de Laurel Golio para Bitch Media.

Algunas de estas actividades pueden consistir simplemente en enseñar a hacer skate o quedar para practicar, o también en talleres, campamentos o eventos transgresores e inclusivos como una anti-prom (o anti-baile del instituto, como diríamos aquí) con personas LGTBIQ+ y de minorías étnicas, a las que normalmente se deja de lado o se ignora en este tipo de bailes.

Después de haber leído reportajes como el del New York Times o Dazed y tras haber visto las cosas tan guays que hacen en su cuenta de Instagram, sólo puedo decir que si tratar de luchar contra sistemas que nos oprimen económica, física, moral y emocionalmente; y si querer crear comunidades de apoyo real, a falta de la existencia de las mismas en una sociedad tremendamente individualista, si eso es ser radical, pues que viva lo radical. Yeah.

Last but not least, aquí tenéis los enlaces a sus redes sociales por si queréis curiosear 

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