Iris Espinosa: “Las mujeres fuertes de mi vida son una gran motivación para mí”

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Fotografía: Norwud.

Graduada en Medicina y una de las powerlifters españolas que más destacan en su categoría, Iris Espinosa es una de esas mujeres fuertes tanto física como mentalmente capaces de inspirar a medio Instagram.

Primera en el Campeonato de España Absoluto de Peso Muerto en 2015, segunda en su categoría y cuarta en el ranking Absoluto de Powerlifting Raw de 2016, Iris tiene muy claro de qué sirven los estereotipos y la tiranía de los cánones de belleza actuales: de nada. Porque las mujeres sí tienen músculos.

¿Por qué empezaste a entrenar fuerza?

He hecho deporte desde que era pequeña. Con 8 años, mis padres me apuntaron al gimnasio, donde daban clases de aerobic, en las que tocábamos baile, elasticidad, acrobacias, pero también nos hacían correr, saltar, hacer flexiones… Cogí una buena base entonces. Crecí en ese gimnasio, y cuando rondaba los 14 años dejé el aerobic y empecé a tocar máquinas y algunas clases de spinning, aunque las clases colectivas no eran lo mío, no me motivaban lo suficiente.

Cuando empecé primero de bachiller me centré en mis estudios y abandoné totalmente el deporte hasta tercero de carrera, que decidí retomarlo y me volví a apuntar a mi gimnasio de toda la vida. Como ya sabía que lo de las clases colectivas no iba conmigo, hacía máquinas y cardio, tipo elíptica, bici y la cinta de correr, pero un poco a lo loco, sin seguir una planificación concreta, haciendo lo que me gustaba y apetecía, intentando subir peso o repeticiones (soy muy competitiva), siempre muerta de vergüenza, porque, admitámoslo, la zona de pesas es terreno hostil para las mujeres.

Por aquel entonces descubrí la red social Tumblr, y me hice muy fiel a cuentas sobre estilos de vida y deporte y ahí es donde vi por primera vez a mujeres haciendo pesas, no máquinas o pesitas rosas, pesas. Mujeres que me parecían increíbles, con cuerpos no sólo bonitos, sino trabajados y esculpidos, y me di cuenta de que yo quería eso y que tenía que empezar a cambiar mi forma de entrenar. No me resultó fácil, pero me armé de valor y me adentré en ese mundo testosteronizado, estaba decidida a que nada ni nadie (mucho menos yo misma) se interpusiera en lo que quería.

¿Tuviste algún tipo de comentario por parte de amigas, familia, etc.?

Eran bastante poco originales: que si es poco femenino, que si se me va a poner cuerpo de hombre, que los músculos no son elegantes, que si estoy más fuerte que (inserte varón de mi familia), que a ver quién me dice algo… es curioso, porque nunca he tenido un aspecto más “femenino” que ahora. A estas alturas ya no me los tomo a mal, a veces sencillamente se les escapan.

Vivimos rodeados de todo tipo de imágenes que nos bombardean sobre cómo debemos ser, tanto hombres como mujeres. ¿Hasta qué punto crees que puede afectar a la hora de decidir tú el deporte que quieres hacer o por el que te interesas, o incluso el deporte al que unos padres apuntan a sus hijas?

Probablemente, si entrevistase a cualquier persona por la calle enseñándoles cuerpos de mujeres que cumplen con los cánones de belleza estándar, y les preguntase que qué tipo de estilo de vida y qué deportes practican dichas muchachas, dudo que a nadie se le pasara por la cabeza mencionar las pesas.

En la cabeza de todos, cuando piensas en una mujer tipo modelo de Victoria’s Secret, no te la imaginas gruñendo como un cerdo mientras hace sentadillas con un montón de kilos, sino haciendo GAP, body pump, spinning (y las típicas clases colectivas que se dan en los gimnasios) y mucho, mucho cardio. Es un gran error.

Un par de ejercicios de hoy 😊😊😊 🔹 Banca, 5*4*50 kg, bastante cómoda. Seguimos mejorando el arco 🙆🌈 🔸 HSPU estrictos, 3*6 🔄 La semana pasada acabé reventada, no sé si fue la falta de sueño, el haberme sacado el RM de muerto o qué, pero desde el jueves estaba hecha un trapo, y aún entrené jueves, viernes y sábado. En esos entrenamientos en los que estás mental y físicamente agotado ya no tiras con los músculos, tiras de ganas, de cabezonería, de voluntad y de corazón. Porque al fin y al cabo, si esto no nos gustase, no lo haríamos, no? 💪 #benchpress #press #hspu #powerlifting #powerlifter #girlswhopowerlift #girlswithmuscles #girlswholift #girlswhofit #fitness #fitgirl #fitnessgirl #weightlifting #theboxps

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¿Y hasta qué punto crees que hacen daño estos prejuicios?

Ocurre justo lo contrario. Mientras que se asocia a estas mujeres idílicas con unas actividades deportivas más suaves, a las que nos dedicamos a las pesas se nos asocia con ser rudas, bastas, poco femeninas, carentes de formas, machorras…

A veces es tan extremo que se pone en duda la sexualidad de una mujer por el simple hecho de hacer pesas. Pocos padres y madres querrían, en principio, que dichos adjetivos antes mencionados se aplicasen a sus hijas. Creo que es uno de los principales problemas de por qué no se promueve este deporte entre las mujeres.

¿Puedes desmentir que no te ha crecido bigote ni barba por practicar un deporte de fuerza LOL?

Por ahora, ni pizca de mostacho 

Ahora en serio, en estos años que llevas entrenando, ¿cuáles han sido tus mayores logros? ¿De qué te sientes más orgullosa?

Día a día voy superando metas y planteándome nuevos retos y desafíos, lo bueno de este deporte es que siempre tienes ganas de avanzar, de batir tus propias marcas y las de tus compañeras. Si tuviera que quedarme con algún reto en concreto, sería haber hecho dos repeticiones en peso muerto con 127.5 kg, porque era un peso especial para mí (el peso con el que gané en mi primera competición).

Eran ya entrenamientos duros y superar esa barrera, más que un desafío físico, que lo era, era una barrera mental. Cuando estás ya cerca de tu límite, no sólo levantas con los músculos, requiere de mucha concentración no desmoronarse ante cifras que, aunque muscularmente seas capaz, tu cabeza no asuma.

😊💪 #powerlifting #AEP #Finestrat #deadlift

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Suena muy sentimentaloide, pero hasta ahora, los dos momentos más emocionantes que he vivido haciendo pesas, no han tenido que ver con mis propios méritos. El primero, fue ver a mis padres y a mi hermana emocionarse hasta llorar en mi primera competición. Sentí que conectaban, que en ese momento habían podido atisbar hasta qué punto el powerlifting es parte de mi vida y lo mucho que disfruto con ello. Poder compartir con ellos algo que me hacía tan feliz fue una sensación inigualable.

El segundo, fue un día que mi padre vino a verme entrenar. Llevaba varios días malos, y suelo descargar mis frustraciones con el ejercicio, así que iba decidida y obstinada a que saliese ese peso muerto. No salió. Mi padre se acercó, me besó en la cabeza y me dio un abrazo. De todos los vídeos entrenando que tengo, es mi favorito.

Las redes sociales lanzan un mensaje peligroso, y es que la mayor parte de las veces no se tiene en cuenta que lo que se muestra no es la realidad. O no una realidad absoluta. Y es que elegimos qué mostrar, y normalmente se trata de la cara bonita, la cara fácil y la cara buena. Llevo 3 días en la mierda. Y eso repercute en todo lo que hago, incluido entrenar. El entrenamiento de hoy no ha ido como quería, aunque tampoco me ha extrañado. Sé que no es falta de fuerza, es que mi cabeza no estaba ahí y no he podido levantar por segunda vez los 130 kilos. Y yo me pregunto… Y qué? Yo soy de esas personas que si la cagan se machaca, una y otra vez. Pues bien, no importa. Se falla, se aprende. Otra vez irá mejor. Por eso subo este vídeo. Estamos acostumbrados a ver vídeos de gente moviendo unos pesos brutales y no vemos que esa gente también es humana, que también tienen días malos y también cometen errores. Y no pasa nada. El segundo motivo por el que subo el vídeo es por la persona que me acompaña. Mi padre. Me ha llevado al box a entrenar y se ha quedado conmigo, ayudándome a cargar la barra, animándome a levantarla (aunque en el vídeo no se oiga) y consolándome cuando las cosas no han salido como debían. Mi padre, que como la mayoría de gente consideraba que las chicas no deberían trabajar con mucho peso. El mismo que me ha acompañado hoy y que se emocionó en mi primera competición. La gente que te quiere no se aparta de ti cuando fracasas, te abraza con más fuerza. Y sí, pese a todo, éste se ha convertido en mi vídeo favorito de todos los que tengo haciendo muerto. PD1. Sí, me he emocionado escribiendo esto. Sí, me emociono cada vez que veo el vídeo. PD2. No es que esté preñada, es que el cinto me aprieta de tal forma que hasta me ha salido un moratón y parezco barriguda. PD3. Saldrá mejor a la próxima, por ovarios que sí. PD4. A veces se gana y a veces se aprende. Y a veces te cagas en todo lo cagable, que tampoco sienta nada mal xD

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¿Y qué es lo mejor y lo peor que te ha dado el deporte de fuerza?

Lo mejor es la superación personal, el ir sumando pequeñas victorias y tener nuevos retos. Siempre vas a querer mover más peso y ser más fuerte. Es sacrificio, pero es, sobre todo, recompensa

También me ha permitido conocer a gente genial de este mundillo, gente a la que le tengo mucho cariño. Y finalmente, tengo la suerte de compartir la pasión por las pesas con mi chico, que me ha acompañado a todas las competiciones y me ha hecho de soporte emocional cuando las cosas se me han hecho muy cuesta arriba. Es genial tener mi mayor hobby en común con él.

Lo peor, sin duda, los callos en las manos y los moratones de las piernas, jajajajajaja.

¿Qué les dirías a aquellas personas que piensan y te dicen que hacer pesas es muy lesivo y peligroso?

Cada dos por tres sale en las noticias que un jugador de fútbol está de baja varios meses por lesión, pero como es considerado “normal”, a ellos nadie les da la tabarra. Parece que si te lesionas haciendo pesas es hasta culpa tuya por hacer un deporte de alto impacto. Teniendo una buena técnica y cuidando los movimientos, no es más lesivo que cualquier otro deporte.

Making friends 😍 #minion #graffiti #graffitiart

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Siendo estudiante de Medicina, ¿cómo has encontrado valorado el deporte de fuerza por la gente de tu profesión? ¿A qué crees que se debe?

Partiendo de la base de que un célebre profesor de Traumatología nos dijera que no teníamos que hacer deporte, creo que nada que no te puedas imaginar. En el box se ríen de mí porque dicen que un médico no puede hacer peso muerto, que eso mata neuronas.

Bromas aparte, entre mis compañeros de carrera he encontrado bastante apoyo y bastante curiosidad, especialmente entre los chicos (por lo dicho, una chica que hace pesas siempre es algo fuera de lo común). Curiosamente, me he topado con más prejuicios entre mis compañeros por el tema de los batidos de proteínas que por entrenar con pesas.

¿Cómo se podría lograr mayor aceptación del deporte de fuerza entre mujeres?

Para empezar, hay que dar visibilidad a las mujeres que entrenan la fuerza. Menos fútbol y más deportes minoritarios en televisión, por favor. Sólo por el hecho del gran desconocimiento general que se tiene de estos deportes, ya es un gran problema hacerlos más multitudinarios. En eso las redes sociales son un punto a favor.

El segundo, es que los gimnasios y la zona de pesas, en general, son lugares donde las mujeres no solemos estar a gusto a no ser que estemos acompañadas por un amigo/novio. Tendría que haber un poco más de respeto por parte de algunos hombres cuando ven a una mujer haciendo pesas, que he tenido la desgracia de asistir a espectáculos de babeo lamentables.

Para mí era una gran traba el tener que entrenar rodeada de tíos, más cuando eres pequeña, que no sabes ni lo que estás haciendo y eres un puñado de inseguridades con patas. En esto los box de crossfit también han supuesto un cambio a favor, son entornos menos hostiles porque el tipo de entrenamiento y la actitud entre compañeros es distinta. Entreno habitualmente en un box y cuando tengo que ir al gimnasio recuerdo por qué me solía sentir incómoda.

El tercero, dejar de considerar que la prioridad de la mujer es tener un cuerpo atractivo, femenino y deseable. Sigue habiendo mucha tiranía en cuanto a los estándares y roles que las chicas debemos cumplir en esta sociedad.

¿Por qué crees que, desde pequeñas, se nos machaca con esos estereotipos tan rancios?

Siempre defiendo que cualquiera debe tener el aspecto que le agrade a sí mismo, independientemente de lo que opinen los demás. Cuando escucho, porque lo escucho con regularidad, las críticas a las mujeres sobre que parecen hombres, pienso… ¿y qué? ¿Quién eres tú para juzgar el aspecto que ella quiere tener? Si su deseo es tener un brazo como tu pierna, ¿quién se lo va a impedir? ¿Tú?

No se critica rutinariamente a los hombres que no hacen pesas y que no tienen cuerpos musculados, pero a las mujeres que los tienen, sí. No tenemos por qué cumplir con ningún estereotipo desfasado por gustarle a nadie.

Verano azul 🚲🌺🌾 jejeNO. #assaultbike #feelliketitanic #theboxps #crossfit #putocardio

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Cuando alguien me dice que entrenando se me va a poner cuerpo de tío, les pregunto si un tío que no entrena acaso tiene cuerpo de mujer.

¿Cuánto tiempo te costó quitarte de en medio todos los prejuicios habidos y por haber? ¿Cuándo te diste cuenta de que todo eso no era verdad?

Nunca consideré que una mujer musculada fuera masculina (salvo excepciones, pero en esos casos suele haber química de por medio). Yo veía esas imágenes de mujeres fuertes y preciosas y me encantaba cómo se las veía poderosas y femeninas al mismo tiempo. Igual esa misma foto en otra persona provocaba rechazo, pero a mí me gustaba. A mí, y con eso bastaba.

Creo que ha sido más complicado ir quitando los prejuicios de quienes me rodean que los que yo pudiera tener. Quien no me conoce y le digo lo que hago se para a mirarme dos veces y el comentario suele ser “pero si se te ve femenina, si no tienes cuerpo de hombre”.

De todas formas, aunque mi objetivo fuera parecer Arnold Schwarzenegger con peluca, cualquiera que haya hecho algo de musculación sabe lo complicado que es coger masa muscular, especialmente para nosotras, que tenemos unos niveles mucho más bajos de testosterona que los hombres, con lo cual, aun queriendo, es largo y costoso coger volumen.

Hace apenas unos meses, compartiste en tu cuenta de Instagram cómo años atrás sufriste TCAs. ¿Te ayudó el deporte de fuerza en algún momento? ¿Cómo crees que ha repercutido hacer powerlifting a la forma en como valoras tu cuerpo?

Me ayudó en varios sentidos. De pronto, hacer deporte no tenía un fin meramente estético, que es en general lo que busca la mayoría de la gente que va al gimnasio, “perder peso”. Buscaba marcas concretas, desafíos físicos que no tenían que ver con tener un cuerpo determinado, y eso hizo que mi autoestima dejase de centrarse tanto en lo que marcaba la báscula (porque con un TCA, lo que ves en el espejo y lo que eres en realidad no tiene nada que ver).

(Va textaco) Hace tiempo que pensaba en hablar de este tema, pero no sabía muy bien cómo hacerlo. Justo hoy he estudiado los trastornos de conducta alimentaria en el manual de Psiquiatría y eso me ha hecho pensar. Todos conocemos a gente que lleva media vida haciendo dieta. Algunos de ellos han logrado su objetivo (yo conozco algunos casos) o bien están en ello, y me parece genial, os animo a continuar. Sin embargo, hay una situación similar de la cual se escucha muy poco y es de lo que pretendo hablar yo, que es justo lo contrario: el problema de GANAR peso (me refiero no a gente constitutivamente delgada, sino a gente con trastornos de la conducta alimentaria). Para ello me voy a usar a mí de ejemplo. No voy a usar el término "anorexia" porque nunca fui diagnosticada como tal, pese a que estuve más de año y medio con amenorrea, tuve un IMC que llegó a ser de 14.7, cumplía criterios analíticos (colesterol alto, alteraciones en los iones), criterios clínicos y de personalidad, pero no voy a meterme en esto porque al haber estudiado Medicina me doy cuenta de las grandes cagadas que se cometen día sí y día también en la Sanidad y me pongo negra. Lo que sí usaré es el término "trastorno de conducta alimentaria", a partir de ahora TCA.

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También me ayudó a cambiar en mi mente el rol que tenía la comida en mi vida, no viéndola como un problema, sino como una herramienta para construir mi cuerpo, para sentirme sana y fuerte. Ya no era un conflicto comer, sino que buscaba cuidarme, nutrirme, sentirme bien e incluso disfrutar comiendo, algo que antes me aterraba.

Igual parece una tontería, pero a mí tener que verme a diario en leggings, pantalones cortos, tops, y todas esas prendas que dejan bastante al aire tus complejos me ayudaron a aceptarlos y asumirlos, y era un refuerzo más para cambiar aquello que no me gustaba. Antes, yo, ¿quitándome la camiseta para entrenar? Ni loca, por dios, que se me iba a ver la tripa. Con el tiempo no sólo aprendes a quererte, sino también a asumirte y a darle algo menos de importancia a tu físico. Ahora me paseo por mi box en shorts y top a diario y no me supone ningún problema ni me da ningún tipo de vergüenza.

¿Recomendarías a personas con TCAs empezar a practicar este tipo de deportes?

Sin duda alguna, como forma de motivación y de superación. Por supuesto, les recomendaría cualquier tipo de actividad física que les haga hacer sentir bien consigo mismos. De todas formas, hay que tener cuidado cuando a una persona con un TCA les recomiendas el deporte, puesto que jamás debe ser entendido como una forma de “quemar más calorías”, no debe ser una forma de compensar lo que ingieres.

En mi caso empecé con el deporte cuando había recuperado algo de mi peso, empecé corriendo, patinando y haciendo aqua gym, porque fue en verano. Me gustaba, me hacía feliz, no lo hacía con otro fin más que estar activa y entretenerme cuidando mi cuerpo. Cuando comencé las clases en septiembre, me volví a apuntar al gimnasio después de 6 años.

¿Crees que los deportes de fuerza pueden ayudar a cambiar la visión que tenemos de nuestros cuerpos?

Lo hacen, y desde dos formas. La primera, la meramente estética, tanto para hombres como para mujeres. El deporte siempre modela el cuerpo y eso es un refuerzo positivo. La segunda, y con esto ya me refiero a los deportes con pesas, ya no ves tu cuerpo sólo como un objeto que ha de ser agradable a la vista, sino como algo funcional.

👣 #handstand #handstandpushups #crossfit #calisthenics

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Te empieza a motivar ya no sólo verte el glúteo más alto, las piernas torneadas o formas en los brazos. Te gusta mover kilos y disfrutas con ello, y eso también es un refuerzo para el ego, pero ya no relacionado con tu físico. Tu cuerpo ya no sirve sólo para ser bonito, sino que tiene un propósito. Es un deporte que refuerza tu autoestima desde dos vertientes. No sabes cómo engancha esa sensación de triunfo.

Instagram es el lugar donde más impera el postureo últimamente. Y el mundo del fitness y la nutrición no se quedan a salvo. ¿Crees que hace falta más inspiración de la real, de la del esfuerzo por alcanzar unas metas, de la del sudor y del “no puedo”?

La motivación nunca está de más. Una de las cosas que menos me gustan de este mundo de las redes sociales es que cualquiera se vende como gurú con discursos manidos y frases que de tanto decirlas han perdido su brillo. A mí me gusta la motivación real, de a pie, por decirlo de alguna manera.

No me motiva una mujer con un cuerpazo y operada de pies a cabeza con un bikini minúsculo haciendo como que entrena delante de un espejo. Me motiva ver a gente con la que me podría cruzar en mi propio box o en un gimnasio, con historias reales, de esfuerzo, con sus imperfecciones y con sus fallos. Me motivan mis compañeros de Powerlifting, con nuestras risas, los excesos de cafeína y los “vaya mierda he hecho hoy”, pero es que eso es lo que suele pasar. Me motivan mis amigos del box, a los que veo mejorar día a día, a los que veo fallar, pero también levantarse.

Con respecto a este tema habría mucho de lo que hablar, yo misma he reflexionado varias veces sobre ello en mis redes sociales. Concretamente, en lo que se refiere a motivación para mujeres, se sigue abordando desde una perspectiva tremendamente retrógrada. Estoy harta de ver vídeos inspiradores para mujeres en las que ponen como ejemplo a semidiosas de cuerpos imposibles, todas embadurnadas en aceite, meneando el culo al son de reggaetón en un gimnasio vestidas casi con lencería y con el pelo suelto. Igual que entrenamos la mayoría de mujeres a diario, claramente. Me pregunto si estos vídeos están destinados a motivarme a mí o a motivar la entrepierna de un hombre.

Afortunadamente, creo que esto está (poco a poco) cambiando, aunque creo que nunca nos libraremos del todo de este estigma. Y esto se debe gracias en parte al crossfit, que ha puesto a mujeres fuertes de verdad, no a la típica buenorra, como Brooke Wells, Katrin Davidsdot-tir o Annie Thorisdottir como modelos de inspiración. Así sí.

¿Quieres motivarme? No me pongas un vídeo de una pseudo Nicki Minaj contoneándose, ponme un vídeo de una mujer levantando más del doble de su peso, haciendo ejercicios con una técnica increíble, cosas que supongan un desafío físico. Sin irme tan lejos, ponme a nuestra campeona, Lidia Valentín, como ejemplo. Eso sí que me inspira a superarme cada día y a dejarme la piel en cada entrenamiento.

Estos vídeos lo único que dejan ver es que se sigue considerando que la motivación de la mujer a la hora de entrenar es meramente mejorar su aspecto físico. Resulta bastante triste que, en pleno siglo XXI, se piense de tal forma.

¿Piensas que las redes sociales (Instagram en especial) pueden servir para reivindicar la belleza real (la no photoshopeada, con sus más y sus menos) de tu propio cuerpo y cambiar la mentalidad de la gente?

Podrían serlo, pero en un mundo de apariencia, no muchos están dispuestos a mostrar la realidad. ¿Quién va querer enseñar una realidad mundana cuando puedes mostrar una “realidad” mejorada, llena de filtros y de momentos idílicos? ¿Quién quiere ver celulitis? ¿Quién va a querer mi cara ojerosa y pálida de buena mañana, en qué lugar deja eso mi reputación? Hay que quitarse miedos absurdos y asumirse, que eso no implica no querer verse bien y esforzarse en estar mejor.

Me parece penoso el revuelo y el bombo que se le da en la prensa a la foto de una actriz sin maquillar o que en las fotos que le han robado en la playa le han visto celulitis. Si no nos vendiéramos como físicos perfectos, a nadie le sorprendería que esto fuera así.

Por último, ¿qué les dirías a aquellos que dicen que “las chicas no tienen músculos”?

Además de que es algo anatómicamente imposible, les diría que las chicas tenemos un gran potencial por explotar. Cada día somos más las que nos adentramos en este mundillo y somos tan capaces como cualquiera de dejarnos la piel entrenando y de luchar con ganas por lo que queremos.

Me enorgullece ver que estoy cada vez más rodeada de chicas fuertes, encantadoras y preciosas que son lo que ellas mismas quieren ser, pero no hablo sólo de su físico. Hablo de su actitud, de su talante y energía, de saber lo que quieren y de ir a por ello, por encima de prejuicios y de gente con tanto miedo a pelear por lo que desean, que se quedan rezagados tratando de desanimar al resto. Las mujeres fuertes de mi vida son una gran motivación para mí.

2 Replies to “Iris Espinosa: “Las mujeres fuertes de mi vida son una gran motivación para mí””

  1. Magnífica entrevista, bien escrita, muy bien escrita. Contundente, reveladora y positiva. Enhorabuena a su redactora y a la entrevistada.

    1. Muchas gracias, Cris 🙂

Los comentarios están cerrados.