15 razones por las que no soporto ir de compras

No puede ser posible

Pues sí, sí que lo es. Odio ir de compras. Y os sorprenda o no, hay mucha gente como yo ahí fuera, hombres y mujeres (puede que en menor proporción, pero también existimos) que luchamos día a día por evitar tener que ir al centro de la ciudad o a cualquier centro comercial para comprar lo que sea. ¿Cómo podemos vivir así? Bueno, pues la verdad es que el secreto está en remendarse el pantalón cuando te sale un agujero o en gastar los mismos pares de zapatillas hasta límites desconocidos e insospechados por muchos humanos.

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Tenemos nuestras razones para no ir de compras

Por supuesto que las tenemos. Y son variadas y numerosas. Para demostrarlo, he reunido una selección de las 15 más representativas para que os hagáis una idea de por qué cuando nos preguntáis si os acompañamos a compraros algo se nos pone cara de ¡No, por Dios bendito! ¡No me hagas ir! de forma inconsciente.

1. La gente. Siempre hay demasiada gente en la tienda, tanta que nos agobiamos.

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2. Las colas. Porque llevamos muy mal estar de plantón. Y porque no podemos evitar armar follones cuando se nos intentan colar.

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3. La gente que no sabe contar cuando le toca pagar y alarga la espera de los demás 10 minutos más nos pone de los nervios.

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4. Lxs dependientxs con pocas dotes de atención al público. ¿Nunca os habéis cruzado con algún miembro del staff con pocas ganas de trabajar (Eso es todo lo que me queda, No me dejan preguntar por teléfono en otras tiendas, etc.) e inexistente amabilidad (Esa talla no te va a estar, mejor una X; Para ti que estás gordita mejor llévate esto, que te quedará bien, etc.)? Pues eso.

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5. Las tallas. Un suplicio lo de las tallas. En cada tienda gastas una diferente.

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6. Los espejos. ¿Los hacen adrede para que te veas horrorosx y así compres más? ¿Es una estrategia de marketing o algo? ¿No pueden simplemente ser normales?

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7. Los probadores. A veces no tienes suficiente espacio. Otras, hay demasiada luz. Otras veces hay poca luz. Otras, hace demasiado calor. Y otras, la cortina no tapa. Por no decir la pereza que da probarte la ropa.

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8. La ropa que te metes en los probadores. ¿Por qué tenemos que salir y volver a hacer cola para los probadores si llevamos más de 10 artículos? Para una vez que nos decidimos nos lo ponéis difícil…

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9. Nada te está bien. A lo mejor es por comprar en tiendas low-cost, pero resulta que muchas veces lo que te aprieta de piernas te sobra de cintura. Y eso lo odiamos.

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10. La ropa. A veces simplemente se pone de moda una tendencia que no soportamos y no es fácil encontrar ropa que nos guste.

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11. La música. Porque a veces parece que estés en una rave en lugar de una tienda.

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12. Los precios. Nunca tenemos suficiente dinero para comprarnos todo lo que nos gusta y eso nos pone de mal humor. Maldito capitalismo.

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13. Pérdida de tiempo y dinero. Llamadnos prácticxs, austerxs o incluso ratas, pero antes que comprar ropa que probablemente no necesitamos preferimos gastarnos el dinero en otras cosas como viajes o restaurantes.

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14. Porque a veces no hay sofás o alguna triste silla para poder sentarnos. Para los que vamos de acompañantes eso está muy feo.

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15. La climatización. En verano, el aire acondicionado crea microclimas invernales en las tiendas y es difícil no helarse si no nos llevamos una chaqueta a propósito. En invierno, la calefacción produce un microclima estival que nos obliga a quitarnos todas las capas posibles si no queremos que nos dé una lipotimia. Así no hay quien se aclare.

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Conclusión

Menos mal que existen las tiendas online. Si no fuera por ellas, lxs odia-compras acabaríamos vistiendo como Punky Brewster.

chandler