Sobre frases de gimnasio chungas y consejos que no ayudan

A pesar de que últimamente no he escrito sobre el tema, sigo entrenando fuerza con bastante regularidad. Unas temporadas más centrada en hipertrofia (gracias, Lixer), otras temporadas haciendo powerlifting de forma más específica, pero no he perdido la costumbre por todo lo que me aporta, que es mucho y es muy bueno, como ya dije en un post de hace algo más de un año. Diría que llevo dos años y medio entrenando fuerza de forma seria. Y si bien a mí esto me va de cine, a veces he olvidado que lo que me va bien a mí no tiene por qué irle bien a otra persona. Que cada una podemos encontrar un deporte distinto que nos guste, nos haga sentir bien y nos motive de alguna forma.

Con mi novio y el entrenador del legendario BGWLC de Londres.

Porque cada persona es un mundo. No es moco de pavo, y aun así se pasa por alto en tantísimos ámbitos de forma bastante regular. También en el del deporte. Por otra parte, además, me he encontrado con que en no pocos gimnasios (normalmente de bajo coste o muy marroneros, para nada el de las fotos, que es el paraíso) se intenta estimular al público al estilo Abusón Fit Neoliberal. Básicamente, el eterno mensaje de muévete, pedazo de mierda, vaya birria de cuerpo tienes, arréglalo al gusto de nuestros cánones y si no lo consigues es que no te esfuerzas lo suficiente y no mereces vivir. Dejadme que sea más realista con los ejemplos, que esto que acabo de escribir quizá suene exagerado (aunque al final la consigna subliminal esté ahí, ahí, que nos conocemos). Supongo que os sonarán los eternos No pain, no gain, Go hard or go home y más cacolas del tipo Sweat is fat crying, Sweat + Sacrifice = Success, Train insane or remain the same, No excuses

Resumiendo: gordofobia, autoculpabilización, la visión negativa del propio cuerpo, la consideración del ejercicio como un castigo o sufrimiento para conseguir algo y al final, también, el juicio hacia aquellxs que no quieren perder la salud mental y entrenan como pueden, cuando pueden, de una forma más programada o menos programada, etc. La tontería igual puede hacer obsesionarse a quien lea y crea en ese tipo de eslóganes abusivos, a tomar el deporte como algo que no es o no debería ser (algo malo, pero que haces por estar guapi, por levantar sea como sea un peso determinado para sentirte importante, etc.) o a pensar que es un fracaso o a frustrarse cuando no puede llegar al límite de las estrellas de Instagram, como le habían prometido. En algunos casos, esto incluso pueda llevar a utilizar el deporte de forma bulímica, como un medio para permitirse comer, si por desgracia aún no se cuenta con demasiada seguridad o autoestima. Que no todxs venimos sin problemas de imagen de serie y aceptarse y quererse siempre es un camino difícil.

Por otra parte, está claro que a cada persona le motivarán mensajes y cosas distintas. Pero, personalmente, a mí no me dejan de provocar rechazo esos carteles que te invitan a darte un poco con el látigo y a cargar con la roca de la vergüenza por todo el pueblo si no has cumplido los objetivos del entrenamiento del día y aún no tienes el aspecto de Pepito, quien siempre asegura no ciclarse, o Mari Pili, quien para nada usa clembuterol para que se le marque y tampoco utiliza Photoshop en sus fotos. Aquí veo muchos problemas que dan para tantísimos artículos más, como la doble moral acerca del dopaje tanto en deporte amateur como profesional, la necesidad de dar una imagen a la comunidad de fans para sentirse bien y queridx, la necesidad de aprobación de la gente mediante likes, la la tiranía de los cánones de belleza tan estrictos, etc.

¿Hay esperanza? ¿Existe la motivación de gimnasio no chunga?

La pregunta que yo me hago hoy es: ¿hay alternativa? ¿Existen otras formas de motivación, más pacientes, más inclusivas, menos gordófobas, capacitistas, etc.? Yo diría que cuesta encontrarlas, pero aunque poquitas, las hay y, además, suele coincidir que son gloriosas. Os voy a poner un ejemplo de los carteles que hay en el gimnasio al que voy en Gävle. Sí, puede que un poco ambigua y aplicable a muchísimas cosas, pero lo prefiero a que me llamen directamente loser.

O, no sé, este vídeo promocional tan mítico de las Paraolimpiadas de Londres 2012.

Carteles como este tampoco están mal y tienen algo de gracia, aunque no tenga que ver directamente con el ejercicio.

Y para cosas más específicas de deporte, siempre está bien recurrir a James Fell:

“¿Cuál es tu excusa? No defino mi valor como persona por mi peso. ¿Cuál es tu excusa para hacer sentir mal a la gente por cómo decide vivir su vida?”. Olé, olé y olé.

Es innegable que la cuestión es complicada para las personas que empiezan a hacer deporte sin ser profesionales, cuando tú y yo un día decidimos tomarnos algo más en serio aquello de movernos y encontrar una actividad física que nos apañe. Porque primero toca desaprender esa idea tan sanota que nos inculcan sobre que el ejercicio solo se hace para adelgazar (cuando ya lo estás no te hace falta); para quemar calorías/ponernos fuertes y así vernos mejor porque persona delgada/fuerte=bien, no delgada=mal; para que el médico te diga que ya no tienes colesterol o que tu salud está mejor… Es decir, como remedio contra la enfermedad y como el método/castigo de los pobres para poder alcanzar el físico que se nos impone, a falta de dinero para pagar la cirugía estética y la ayudita hormonal. Cuando el deporte poco tiene que ver con todas estas tonterías, o al menos no debería.

Cuesta aprender que tu cuerpo no es algo para lucir y ya está. Cuesta aprender que, en realidad, no está para eso. Que nuestro cuerpo no es imperfecto, como nos dicen diariamente los anuncios de cosmética, siempre tan majos y dispuestos a ayudar en lo que a complejos (creados por ellos mismos) se refiere. Que el cuerpo es una herramienta poderosísima que nos permite vivir. Una herramienta con la que podemos hacer mil cosas, entre ellas, ejercicio de cualquier clase. Y que, al final, hacer deporte es algo que nos puede producir mucho placer, diversión, autorrealización y bienestar (tanto emocional como físico, si no se hacen burradas). Esos sí que son buenos motivos para hacer deporte.


3 Replies to “Sobre frases de gimnasio chungas y consejos que no ayudan”

  1. Que genialidad! Me cautivan siempre las personas que se expresan con tanta equidad y tan centradas. Tienes un muy buen blog! De lo mejor que me he encontrado en el web.

  2. […] conforme aumenta la edad, dato que no he querido obviar si bien no es el tema de este post (aún se sigue viendo el deporte como remedio cuando el daño ya está hecho, como medio contra la enferme…, y esto es un […]

  3. […] conforme aumenta la edad, dato que no he querido obviar si bien no es el tema de este post (aún se sigue viendo el deporte como remedio cuando el daño ya está hecho, como medio contra la enferme…, y esto es un […]

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