Perra de Satán: “Sé lo que quieras ser sin que te frenen cuatro cantamañanas”

Lo primero que llama la atención de Perra de Satán es su irreverente y divertida personalidad. Lo segundo, o quizá también igualando lo primero, es la foto de primera comunión que preside sus redes sociales. Detrás de los tuits de esa niña con cara de no haber roto un plato y sus 30.000 followers contando Twitter, Facebook e Instagram, está Beatriz Cepeda, una chica de Zamora con las cosas muy claras. Y bueno, con una licenciatura en Filología Hispánica, dos másters y en proceso de doctorarse.

Podríamos decir muchísimas más cosas sobre ella, como que toca dos instrumentos o que ha ganado varios premios de relatos cortos o incluso de fotografía. Pero como tenía que centrarme en algo en esta entrevista, le he preguntado a Beatriz sobre tres temas que últimamente suscitan mucho debate y en los que yo personalmente estoy muy interesada: Internet, gordofobia y el movimiento body-positive. Sin más, doy paso a Beatriz Cepeda 

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Hoy en día, las redes sociales nos pueden servir de altavoz para expresar cómo nos sentimos o qué pensamos y debatir sobre realidades que igual ni nos planteamos por tener más privilegios que otras personas. ¿Cómo fue para ti, Beatriz, el poder utilizar tu alter ego Perra de Satán para hablar de todo lo que te viniera en gana?

Fue algo “inconsciente”. Es decir, cuando yo creé mi primera cuenta en una red social con el nombre de Perra de Satán yo no estaba pensando “voy a utilizarla para esto, o para lo otro, o para denunciar no sé qué, o para cagarme en la madre que los parió a todos”, yo solamente quería un nombre que llamase la atención para que, una vez captada la atención, la gente me leyera.

¿Qué ha hecho Internet por ti y qué hecho más destacable ha hecho Perra de Satán por el mundo online español?

Internet por mí no sé si ha hecho algo, espero que nunca tome conciencia de sí mismo porque entonces nos mataría a todos como en Terminator. Las que han hecho por mí, y mucho, han sido las personas que he conocido gracias a Internet. Internet no es más que una herramienta más, la puedes usar para hacer el bien o para hacer el mal.

Yo siempre la he usado desde un punto de vista bastante egocéntrico (cosa que va a más) sin pretender cambiar nada ni, por supuesto, hacer daño a nadie, solamente buscando diversión y ampliar mis intereses y conocimientos, así que la experiencia, evidentemente, ha sido genial. En cuanto a lo que Perra de Satán ha hecho por el mundo, me gusta creerme dos cosas: que he hecho pensar a alguna persona y que he hecho reír a alguna persona.

¿Qué libertad te ha dado tu seudónimo para hablar abiertamente sobre temas que suscitan tanta polémica como la gordofobia?

Cuando Internet era un lugar más anónimo, la libertad era total. Ahora ya no hay libertad y la censura está al orden del día. No obstante, yo me declaro en la resistencia y valoro como algo muy importante para mí el no recurrir demasiado a la autocensura, no quiero que nada, y mucho menos yo, por el miedo al qué dirán, me frene a la hora de querer decir lo que me parezca oportuno.

Respecto a este hilo, ¿por qué piensas que causa tanta polémica hablar de estar gordx con naturalidad?

Yo he reflexionado mucho sobre el tema de la gordofobia, sobre todo porque me afecta. Me ha afectado a niveles muy profundos, siendo hasta yo misma gordófoba y odiándome por estar gorda. Hasta hace poco hablar de gordos no era algo serio y la gordofobia ni siquiera era un tema que se contemplase.

Los gordos estaban completamente oprimidos, anulados, y ellos mismos tendían a aceptar esta situación y se escondían o no alzaban la voz. Cuando un colectivo oprimido decide rebelarse, hacen temblar las bases de un sistema establecido que beneficiaba a unos cuantos, así que esos cuantos tienen que atacar con lo que tengan; en el caso de la gordofobia lo más fácil es atacar con insultos o recurriendo a los problemas de salud.

Por otro lado, cada vez somos más los gordos y gordas, por desgracia, ya que la obesidad y el sobrepeso se están convirtiendo en algo epidémico. Entre que nos hemos juntado unos cuantos y que estamos hasta los cojones de callarnos y de esconder nuestras lorzas… la cosa tenía que estallar.

Cuando una está gorda ocurre a menudo que no paras de recibir comentarios, juicios, consejos, sugerencias sobre tu salud y estilo de vida, muchas veces sin venir a cuento, y que la mayor parte de las veces no hacen bien. ¿Por qué crees que nos gusta tanto meternos en la vida y las decisiones de lxs demás? ¿Tenemos poca empatía, mala educación, las dos cosas?

Lo de meterse en la vida de los demás forma parte del gen español, o algo así. Somos una sociedad cotilla, educada para criticar a los demás y para guardar nuestras propias apariencias. ¿Por qué? No tengo la menor idea, quizás porque en el fondo ese gen español lleva en su ADN algo de vergüenza o complejo de inferioridad. La cosa es que ocurre: usamos nuestro tiempo para cotillear y juzgar a los demás. A un gordo es muy fácil juzgarlo, es como de primero de meterse donde no te llaman.

Tenemos grabado a fuego que ser gordo es malo, como lo fue hace unos años ser una mujer teñida o hace unos siglos ser zurdo, así que pintan calva la ocasión. En el fondo sí me parece de mala educación ya no pensar, porque por nuestro pensamiento se pueden pasar cosas que sobrepasen los límites morales y eso es normal, sino actuar de determinada manera, como parando a un gordo por la calle para decirle que haga dieta o para decirle que qué pena que con lo guapo que es estaría mucho mejor con veinte kilos menos. Cuando yo voy por la calle y se me pone al lado un señor que apesta a sudor no le digo “oye, ¿no crees que sería mucho mejor para ti ducharte?”.

Lo peor es cuando esas críticas vienen por parte de tus familiares, personas que, teóricamente, te quieren. Y como tú sabes que te quieren, llegas a estar confundida y puedes sentirte afectada de una manera muy chunga con cosas como que tu propia madre, por ejemplo, te grabe a fuego que tu cuerpo es feo o que no te echas novio, o no te contratan en un trabajo, o no puedes ir a la piscina, solo porque estás gorda. Como yo me río de todo, en mi novela ‘Kilo arriba, kilo abajo’ no he querido prescindir del personaje de LA MADRE porque, primero, es el que he tenido que sufrir yo, pero, sobre todo, porque creo que es uno de los más perjudiciales para los gordos.

¿Qué les dirías a aquellxs que acusan al contenido body-positive y en particular a WeLoverSize, web en la que colaboras, de fomentar la obesidad?

Me sentaría a explicarles mi punto de vista. Eso de llamar inepto o idiota a una persona solo porque no entiende algo no va para nada conmigo. Yo estoy siempre muy a favor del diálogo y estoy dispuesta a hablar con cualquier persona. Hace muy poquito he publicado en esta web un artículo en el que defiendo el movimiento body-positive simplemente porque a mí me he ayudado.

En ese artículo cuento que desde que escribo en Weloversize he adelgazado 11 kilos, así que, que me vengan a decir a mí dónde está la apología de la obesidad. También es verdad que hay ciertas personas con las que no se puede dialogar, por mucho que lo intentes, que son tan inmaduros que no son capaces de ver más allá de la superficie de un problema y creen, porque están convencidos de que es así, que si una persona puede sentirse orgullosa de sí misma estando gorda está enferma terminal. Pues qué voy a hacer yo, disculparme si mi bienestar le perturba.

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Ilustración de Ana Belén Rivero para “Kilo arriba, kilo abajo”.

¿Puedes explicar por qué es tan importante la representación, no sólo en cuanto a físico, sino también en cuanto a raza, género, discapacidad, etc.?

Concebimos el mundo por lo que vemos. Por eso solemos llamar “cerrada” a la gente que no ha salido de su pueblo. Y no tiene nada de malo ser cerrado o no haber salido de tu pueblo nunca, pero eso limita tu visión de las cosas. No estar acostumbrado a ver negros nos hace reaccionar mal cuando vemos al primero, no estar familiarizados con el día a día de una persona con síndrome de down puede hacer que nos resulte muy gracioso ver cómo reacciona cuando está muy contento, y no estar acostumbrado a ver gordas en ropa interior puede producirnos un rechazo enorme cuando por fin veamos una.

Que se muestre diversidad en cualquier acto cultural, por ejemplo, y me centro en la cultura porque es el campo que yo domino mejor, ayuda mucho a normalizar situaciones y a que se vayan aceptando, casi sin querer, determinadas circunstancias. Que veamos en una película a una mujer que dirige una empresa, a un gordo teniendo relaciones sexuales, o a un filipino con un novio negro resquebraja las mentalidades más cerradas poco a poco y las va a acostumbrando a estas “cosas nuevas” que han estado silenciadas durante mucho tiempo y que, por ello, a la mayoría de la gente no le parecen “cosas normales”.

Y ahora, en cuanto a tu cuenta de Twitter con la que te has hecho famosa: ¿deberíamos ser más políticamente incorrectxs? ¿Deberíamos ser más Perras para ser felices?

No creo que el secreto de la felicidad sea ser Perra de Satán, que yo también lloro. Tampoco creo que haya que forzar ser políticamente incorrecto para sentirse mejor consigo mismo. Lo que hay que hacer es lo que uno crea que debe de hacer sin tener que recibir insultos o amenazas por ello. Si tú quieres ser Perra de Satán, entonces adelante; si quieres ser pintor, lucha por ello; si quieres criticar una situación que consideras injusta, olé tu coño. Sé lo que quieras ser y haz lo que quieras sin que te tengan que frenar cuatro cantamañanas.

Con un libro publicado e ilustrado por la mismísima Ana Belén Rivero y un curriculum envidiable en el que relucen una carrera, dos másters y casi un doctorado (y muchísimas cosas más), ¿dónde te gustaría verte a ti y a Perra de Satán en el futuro?

Mi meta es lograr ser profesora en la universidad. Me apasiona la literatura y la cultura española y creo que tengo muchas cualidades para ser una buena profesora y para transmitir a futuras generaciones mi pasión. O si no es a través de una universidad, porque al fin y al cabo nuestro sistema de educación está tan caduco que da vergüenza, a través de cualquier otro medio en el que poder explotar ese… llamado don, llámalo deseo insaciable que yo tengo por crear y analizar historias. A Perra de Satán la quiero ver triunfando por todo el mundo, y cuanto más famosa, mejor.

Y si pudieras retroceder en el tiempo y darle algún consejo vital a la pequeña Perra, ¿qué le dirías?

Que al final los que estaban equivocados sobre la vida y cómo vivirla eran los demás, que no eras tú la que funcionaba mal.

Finalmente, cómo filóloga, ¿qué piensas que se está haciendo mal en las aulas para que haya tanto menú, rótulo, blog y página de Facebook llena de faltas de ortografía que harían al mismísimo Juan Cuesta arrancarse los pocos pelos de la calva que le quedan?

Hay un problema de base bastante gordo, un problema que no empieza en las aulas. El sistema educativo español ha fracasado a todos los niveles: desde el ministro de educación (eeeeeeeeeeeeeeeeh ¿en serio, Wert?), pasando por los temarios y los métodos de enseñanza y llegando a un alumno completamente desmotivado. Poca solución le veo yo a esto.