Dejad de propagar el odio. Gracias <3

Un nuevo mal nos amenaza… porque parece que no había suficientes antes

Parece que un nuevo mal se extiende y amenaza la existencia de la humanidad misma. No es la pobreza, la pérdida de derechos o la precariedad laboral que ha dejado tras de sí la crisis, que tan bien les ha venido a tantos empresarios y que ha hecho que tantas personas se hayan quedado sin casa o que muchas no puedan salir de ella para tener su propia vida. Tampoco es la trata de blancas, el abuso sexual a adultos o a menores o la falta de derechos de las prostitutas.

No os equivoquéis: no se trata de la crisis de los refugiados; estos, como están lejos, parece además que cada vez importan menos. No es el hambre en el mundo. No es el cáncer, que tantas vidas se lleva por delante y que, de invertir más dinero en investigación, quién sabe si ya se habría descubierto una cura. El nuevo mal no es el feminicidio que cada día se produce en Latinoamérica y también en España (no nos engañemos). El nuevo mal tampoco es el capitalismo extremo que nos ha hecho esclavos de los mercados.

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La típica foto que publicas en tu perfil de Instagram para lucirte.

La amenaza que se cierne sobre nosotros no es la vanidad extrema que a veces encontramos en Instagram. El marketing masivo de la industria alimentaria, que nos hace creer que las galletas son ideales para los niños, y las grandes multinacionales del sector que nos presentan productos malos para la salud como si fueran buenos, no es el nuevo mal. No lo es, a pesar de que tienen buena parte de la culpa de la obesidad, dicen, una de las mayores epidemias de nuestro tiempo. El nuevo mal no son los conflictos bélicos, las bombas ni los atentados islamistas que se dan día sí, día no en Oriente Medio. Además, estos sólo importan cuando ocurren en Occidente, un 13% de los casos.

El nuevo mal no es la corrupción de la clase política. El nuevo mal no es la desigualdad de las personas ante la ley. El nuevo mal no es el (mal) reparto de la riqueza. El nuevo mal no es el trabajo infantil, ni la deslocalización de las empresas para montar talleres de dudosa seguridad laboral en países pobres. El nuevo mal no es la extrema derecha en Polonia. El nuevo mal no es el racismo ni la xenofobia. El nuevo mal no es el auge de la extrema derecha en Estados Unidos. El nuevo mal no es la producción de comida a base de maltrato animal. La amenaza para la paz mundial y para el mundo en general, sorprendentemente, no es Donald Trump.

Pues ya tiene que ser grave

Eso me decía yo. Pero este misterioso nuevo mal se lleva la palma y debe de ser sin duda el peor de todos por la atención que le están prestando últimamente. Yo al menos me quedé patidifusa este verano, cuando hablaba con uno de mis mejores amigos, católico practicante (y crítico y persona con la que se puede hablar de todo, si no, no sería buen amigo mío). Lo han bautizado con un flamante y reluciente nuevo nombre, elegido para la ocasión quizá para que suene como el mismo Satán personificado, quién sabe. Pero antes, tapemos las orejas a lxs más sensibles.

Ahora ya sí: lo llaman ideología (toma castaña) de género. Porque a ver, demasiado bien que se había dejado vivir a los Estudios de Género y al movimiento feminista, y más estando ahora tan de moda que la gente piense. Y porque parece que todos los conflictos que he mencionado antes no se merecen tanta atención por parte de la Iglesia Católica como ESTO, que de verdad sí que es un problemón de cuidado. Pero antes, las cosas claras: ¿qué es ese bicho? ¿De qué se trata esta (falsa) nueva ideología que quiere acabar con las tradiciones, comerse a los bebés y a los niños y acabar con la pobre y perpetuamente perseguida familia (qué extraño, esto se viene escuchando desde segunda mitad del siglo XX, cuando la sociedad ha empezado a cambiar y a mejorar en derechos sociales y laborales) heterosexual, binaria y heteronormativa?

Con este término se refieren a lo que comúnmente hemos conocido como teorías queer o transfeminismo, ante lo cual la pregunta sería por qué era necesario un nombre distinto. La clave, una vez más, está en el marketing. No hay demonización sin un buen marketing detrás y un nombre que te haga parecer más feo y horrible para que la gente te odie porque eres muy malo y sólo quieres la destrucción de la humanidad. Y, ¿por qué os estoy soltando todo este rollo? ¿Por qué ahora me meto en estos berenjenales? Porque no puedo más y estoy cansada del discurso que señala constantemente al colectivo LGTBI+ como peligro para la sociedad.

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This is what a pro LTGBI rights / visibility person looks like.

Porque si no había suficiente con que la homosexualidad se siga considerando como una amenaza y un error, desde hace unos meses se ha comenzado esta cruzada contra el movimiento transfeminista o queer (me niego a llamarlo como ellos lo llaman), llegándolo a describir como un peligro para la familia, porque al parecer, se está adoctrinando a los niños y, madre mía, igual todos los retoños se vuelven homosexuales, bisexuales, pluri o pansexuales, o hasta trans, y qué vergüenza, qué dolor, qué tragedia, se acaba la familia. Por si no queda claro, nótese mi sarcasmo. Mirad, estoy cansada de tonterías. Me duele pertenecer por el bautismo a un grupo religioso que las más de las veces actúa más como un lobby de presión contra ciertos temas (véase educación sexual sana, igualdad de género, educación en la diversidad, etc.) que como un movimiento de seguidores de un hombre que quería la paz en el mundo y que todxs nos quisiéramos mucho.

Un grupo en el que una gran parte (ojito, no digo todos, sino una gran parte) de sus miembros se opone a la aceptación de cualquier diferencia con respecto de sus costumbres y su forma de vida. Que ve peligros en cualquier cosa o persona que no es como ellos. Y que no se cuestiona ni investiga sobre aquello que le están diciendo, porque con que lo haya dicho el Papa o un señor llamado Kiko basta y sobra. Vale que son señores importantes, pero al fin y al cabo son humanos y defienden unos intereses y unos privilegios, los suyos. En fin, una mayoría que actúa como un tío de masculinidad frágil, siempre a la defensiva. Una mayoría que se mueve entre en un espectro que va del fundamentalismo, siendo más papistas que el Papa (nunca mejor dicho); al borreguismo, por aquello de no pasar nada por el filtro de la razón, aunque sea un poquito.

Y vuelvo a repetir: conservo varias amistades a las que quiero mucho, una de ellas, de hecho, es una de mis mejores amigas, y por supuesto no son así. Y también conservo buen recuerdo de la iglesia de mis padres, porque allí había personas que no eran intolerantes. Mis padres tampoco lo son. Pero me he topado con mucha gente que sí lo era, y que no ha tenido ningún problema en decir que la homosexualidad es una enfermedad, a estas alturas de la historia, a estas alturas de la vida. Y sé de buena tinta que en grupos de base siguen enviando a sus hermanos gays al psicólogo, a ver si así se curan y vuelven a ser como Dios manda (como ellos creen que Dios manda, dejadme matizar). Yo hace mucho tiempo que no soy practicante y que me llevé un gran desencanto cuando me empecé dar cuenta de muchas de estas cosas, de la intolerancia hacia tantos temas y de la toxicidad de muchos de sus argumentos, siendo estos algunos de los motivos por los cuales dejé de creer en la Iglesia. Y repito, aún hoy sigo sin entender qué tiene que ver todo eso con querernos y tratarnos lxs unxs a lxs otrxs como hermanxs.

Apocalipsis por diversidad sexual

Me he decidido a tocar un tema así no sólo por mi hartazgo, sino porque me enerva cómo se está exasperando todo. Porque hablar abiertamente de cosas que han sucedido desde siempre y aceptar a personas LGTBI+ es necesario, y con ello no se está adoctrinando a nadie. Porque enseñar a la gente a aceptar y querer a las personas que son diferentes a nosotrxs debería ser lo deseable. Porque lo contrario es promover la intolerancia. Porque la intolerancia sólo lleva a la demonización y al odio de personas sin más motivos que ser diferentes a nosotrxs, y eso, amiguis, es lo que, por ejemplo, el KuKlux Klan hizo con los negros en Estados Unidos, porque eran negros (sin duda, argumento bazofia pero que caló igualmente); o lo que los nazis hicieron con toda aquella persona que no fuera aria (a los que llamaban degenerados). ¡Eran una amenaza para la familia alemana blanca, cristiana y heterosexual, por favor!

¿Y qué tiene que ver todo esto con Jesús? No lo sé. Pero igual te responden que es que el Antiguo Testamento dice que blablabla. Y todo es muy gracioso, porque para lo que quieren, pues no, el AT no sirve porque ahí se muestra a un Dios vengativo, terrible, malo, temible. Y que el que vale es el del Nuevo Testamento. Pero no os preocupéis, que para estas cosas siempre viene bien volver a tirar del AT, porque sí, porque hay veces que conviene. Y si eres profesor y te topas con un niño que quiere que le llames Pepita, por mucha rabia que te dé porque eres un carca, ¿qué más te da? ¿No quiere Jesús que le quieras? ¡Llámale Pepita y punto! Muy probablemente esa niña trans lo está pasando fatal por sufrir el rechazo, la incomprensión y la intolerancia de personas como tú, que no aceptan que no hay una sola realidad, una sola forma de ser, una sola forma de sentir. El mundo no se va a ir a la mierda porque aceptes la existencia de la diversidad sexual, como tampoco se fue la mierda cuando se aprobó el divorcio.

Y no, aceptar y querer lo queer no va a destruir los privilegios de la familia hetero de bien (porque parece que el resto no se pueden contar como familias). Y es que básicamente:

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Fuente: http://transrespect.org/es/research/trans-murder-monitoring/
  • La humanidad no se va a ir al garete porque exista gente LGTBI+. Es más, tienen el mismo derecho a existir que tú. Y lo último que van a necesitar son tus juicios, tu intolerancia y tu firme convicción de superioridad moral.

Igual lo más positivo para el mundo sería que el Papa (al que llaman progre, no sé por qué) centrase su atención en temas urgentes y de verdadera importancia y que no promovieran el odio hacia colectivos. A ver, yo no soy nadie para decirle lo que tiene que hacer y también sé que el problema de la Iglesia Católica con el sexo en general no se va a acabar de la noche a la mañana. Pero qué narices, tenía que escribir esta parrafada porque estoy harta de escuchar a gente llenársele la boca con que “no hay que juzgar” y luego se atreve a llamarte a ti un peligro para la sociedad porque no vives igual que ellos. Mirad, la tolerancia y la comprensión hacia lo diferente evita la violencia, evita el bullying, evita el acoso, evita conflictos, evita guerras. De verdad, sois muy frágiles si necesitáis que todxs seamos iguales para sentiros seguros y bien.

2 Replies to “Dejad de propagar el odio. Gracias <3”

  1. Qué post más bonito Rocío! Qué bien escribes! Opino igual que tu y me ha encantado verlo escrito por ti.
    Un fuerte abrazo!

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