De pasos y Pascua

La vida está llena de fases de cambio y adaptación. De pasos de una edad a otra edad, o también, simplemente de una etapa a otra, independientemente de la edad. Tenemos por ejemplo el paso de la niñez a la pubertad, de la pubertad a la adolescencia, de la adolescencia a la edad adulta, etc. En un terreno no ya tan físico, igual también podríamos hablar del paso de un puesto a otro puesto de trabajo, de una asignatura a otra, o de algo tan sencillo como el paso de no tomar medicación a tomarla. Y todos los cambios conllevan normalmente un período de ruptura, de crisis, a veces de tristeza, de enfado, de temor o quizá nerviosismo. Porque la semilla tiene que romperse para salir y dar lugar a una flor, y eso puede doler.

A las personas nos pasa lo mismo. Y a mí, parece que más. He descubierto recientemente que llevo cuatro años en fase de ruptura o crisis conmigo misma, con mis altas expectativas. No ha sido un autodescubrimiento, en realidad, sino que hablando con mi psicóloga llegamos a esa conclusión. Llevo cuatro años luchando contra mis pensamientos, antes más bien blandengues y tontainas, relegados a un pequeño rinconcito de mi cabeza y cien por cien controlables. Unos pensamientos que se podrían resumir en “a esta edad yo pensaba que estaría en otro sitio (mental, físico, laboral)”. Y unos mensajes contra los que he estado luchando para que no me comieran.

El curso de las circunstancias, mis vivencias y mis últimas experiencias vitales han provocado que últimamente esta terrible frase, esta crisis y esta ruptura de lo que yo pensaba que sería y no es, ha salido de su pequeño escondite para nublarme la vista más a menudo de lo que me gustaría. Las comparaciones hicieron también su acto de presencia, y heme aquí, a 2017, intentando aterrizar y asimilar el sitio (mental, físico, laboral) en el que estoy de una vez por todas. Y no deja de hacerme gracia que esto me esté ocurriendo en Cuaresma. Porque sabéis que soy muy filósofa, y no puedo evitar rizar el rizo a veces.

Cuaresma, que son cuarenta días. Pero en mi caso, 4 años por 365 días, que son 1460 días aproximadamente. En realidad, tres días más, porque todo esto empezó aquel 22 de marzo de 2013, cuando mi impresentable tutor del PGCE me envió aquel correo bomba poco más que tachándome de traidora, defraudarora y de fracaso. Al parecer, según él había fallado a toda mi clase, a él, a la profesión y también al Reino Unido, por no querer continuar trabajando de algo que odiaba, por no querer seguir aguantando, por no querer seguir mintiéndome a mí misma. Todo empezó exactamente ahí. Y volver a tu país pensando que has fallado no es muy agradable, y más si te echan la culpa a ti de todo.

Desde entonces ha llovido mucho. Me recuperé, volví a sonreír, conocí a Edgar y construí de nuevo mi autoestima. Sin embargo, ésta comenzó a tambalearse de nuevo en 2016, tras tres años de tragar mierda en muchos trabajos y tras un último y definitivo golpe seco a finales del pasado mes de octubre. Mi crisis, que yo creía solucionada, de repente se coló por la puerta y aún está en mi casa, como aquel amigo con morro que siempre sale en las series, que dice que sólo se quedará unos días y lleva meses ahí. Debo decir que siempre me ayudó el hecho de que Edgar fuera mucho más joven que yo, lo cual me permitía no agobiarme y tener paciencia con mi tiempo, distinto que el de mis amigas, todas ya con su vida en mayor o menor medida.

Y aquí estoy yo hoy, en mi Cuaresma, poniendo mucho de mi parte, sí, pero a la vez esperando a que venga Moisés para que separe las aguas y así poder salir de Egipto, de esta esclavitud en la que llevo años metida. Esperando a que llegue mi Jesús personal para devolverme de la muerte a la vida. El paso de una otra fase conlleva sufrimiento. Pero esta vez he decidido combatirlo. Porque sé que cuando la semilla acabe de romper, saldrá esa plantita que sólo tiene ganas de vivir y de que le dé el solecito. No queda mucho para la Pascua. Así que a ver si nos trae algo esta vez, tras años de silencio 

One Reply to “De pasos y Pascua”

  1. […] última vez que escribí fue hace casi un mes. Entonces, digamos que no las tenía todas conmigo, no estaba muy entera. Bueno, en realidad, y ya […]

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