De cero a fuerte

De paciente de TCA a fuerte

En los últimos meses, diversos medios de comunicación se han hecho eco de la transformación de ex pacientes de trastornos alimentarios en practicantes de deportes de fuerza a nivel amateur o incluso a nivel profesional. Me gustaría traer como ejemplos los casos de Ollie, un chico de 23 años de Bristol (Reino Unido) antes emo y ahora culturista; Linn Strömberg, una chica también de 23 años procedente de Kalmar (Suecia), ahora halterófila; y Laura Payne, una mujer de 32 años nacida en Odessa (Estados Unidos), ahora culturista profesional.

Estas tres personas tienen en común varias cosas: el haber tenido problemas con su imagen personal desde la adolescencia (en el caso de Laura, aún los tiene); el haber desarrollado TCAs en sus teens (Ollie a los 14, Linn a los 19 y Laura a los 16); el haberlos sufrido durante años; y el haberse empezado a recuperar (o el haberse recuperado por completo) tras darle una oportunidad al entrenamiento de fuerza. El gran cambio físico se puede ver en los enlaces (en el caso de Ollie, se puede ver en este otro link).

Cuidado con los espejismos

A mí estos casos no dejan de recordarme a mí misma. Tuve problemas de imagen personal desde los 12 hasta los 23-24 y sufrí trastornos alimentarios desde los 15 hasta los 24 años aproximadamente. Recibí tratamiento desde los 19 hasta los 23. Y aunque a los 25 conseguí aceptarme y quererme a mí misma tal y como era, no fue hasta un poco más tarde cuando acepté a mi cuerpo plenamente con sus más y con sus menos: y esto ocurrió cuando empecé a entrenar fuerza, más concretamente powerlifting.

Yo, hace seis años. Puede que objetivamente no pareciera muy enferma porque habitualmente se asocia la imagen de una persona con TCAs a alguien absolutamente en los huesos, pero os puedo asegurar que estaba bastante mal
Yo, en 2009. Puede que no pareciera muy enferma porque habitualmente se asocia la imagen de una persona con TCAs a alguien absolutamente en los huesos, pero os puedo asegurar que estaba bastante mal.

Sin embargo, me gustaría hacer hincapié en algo (y aquí hago un guiño a un amigo mío que es entrenador personal): cuidado con los espejismos. Muchas veces, y sin apenas percatarnos, podemos sustituir una obsesión por otra (en este caso, la obsesión por la delgadez por la obsesión por comer sólo alimentos sanos y/o machacarse en el gimnasio). A mí me pasó de los 22 a los 24: en lugar de castigarme restringiendo al máximo, empecé a admitir más alimentos en mi dieta, pero a cambio de machacarme haciendo todo tipo de cardio con tal de “eliminar” la comida de mi cuerpo. En mi opinión, es otra forma de bulimia. Aunque otros podrían calificarlo como una especie de ortorexia.

Los TCAs no se curan solos

¿A qué viene lo de los espejismos y lo de que los TCAs no se curan solos? Si habéis leído los tres casos que he enlazado, llegaréis a la conclusión de que realmente sólo una persona parece que esté completamente curada: Linn. No podemos decir lo mismo de Ollie, quien por sus comentarios (“Eating disorders are a bigger problem than people realise and all I would say is try and find something that can give you the same control and satisfaction”) se podría deducir que ha cambiado una obsesión por otra, o de Laura (“I am alright now but it isn’t gone. I constantly think about food and I am constantly worried about how I look”), quien claramente admite seguir luchando contra sus problemas.

Yo, hace 5 meses. Y aunque entonces ya hacía deporte con frecuencia, no me veréis muy fibrada. Para mí, hacer powerlifting es una cuestión de salud y también un pasatiempo, no un método con el que conseguir un cuerpo determinado.
Yo, hace 5 meses. Y aunque entonces ya hacía deporte con frecuencia, no me veréis muy fibrada. Para mí, hacer powerlifting es una cuestión de salud y también un pasatiempo, no un método con el que conseguir un cuerpo determinado.

Están proliferando muchas otras fotos (sobre todo en las redes sociales) del antes y del después de personas que han sufrido TCAs en el pasado y que ahora se declaran en pro del fitness a muerte. Fit is the new skinny, dicen algunxs. Yo sólo puedo decir una cosa: cuidado. Mucho cuidado. Mi opinión es que si se trata de algo a lo que no te vas a dedicar profesionalmente, si no te va a dar de comer, no es recomendable llevar a tu cuerpo hasta el otro extremo si has sufrido antes algún tipo de trastorno de la imagen.

Otra cosa es entrenar 3-4 veces a la semana para cuidarte, para estar sanx, porque te gusta. Pero siempre deberías tener en cuenta lo siguiente: si con ello estás tapando tu falta de autoestima y de seguridad en ti mismx, pienso que el ejercicio está muy bien, pero aún mejor lo estaría el recibir tratamiento psicológico al mismo tiempo o incluso antes. De lo contrario, la conducta purgativa se puede acabar convirtiendo en un problema crónico que arrastrarás toda tu vida.