Dame más glutamina

A mí me gusta la glutamina

Muchxs habréis oído hablar de la glutamina, otrxs no. Para lxs que no lo conozcáis, este elemento que suena a vitamina y que rima con gasolina es uno de los 20 aminoácidos que interviene en la composición de las proteínas y que funciona como un recuperador tras el ejercicio intenso, una lesión o un estado de agotamiento continuo, entre otras cosas. Por desgracia, no podemos producirla nosotrxs solitos y en mi caso, que entreno fuerza cuatro veces a la semana, me la he tenido que tomar alguna vez. No es que sea yo una forofa de la glutamina, pero tampoco me disgusta porque sabe a naranja industrial y eso me pone contenta.

A la rica glutamina.
A la rica glutamina.

Dame más glutamina

El caso es que yo venía a contaros una anécdota de hace unas semanas, cuando por recomendación de mi querido novio y mentor en mi rutina de powerlifting me traje a casa un poco de glutamina (suya) en un mezclador (suyo) para tomármela a la noche. Se lió muy parda en mi casa. ¿Adivináis por qué? Va, una pista: ¡¿Qué COJ**** hace una chica tomándose un batido como un ciclado?! ¡¡Por Dios, Rocío!! ¿¿Qué haces tomando asteroides?? Tal cual.

comoorrr

Pero dejad que os lo relate con más detalle, porque tiene miga y porque da cuenta (otra vez más) de los estereotipos y prejuicios que pueblan nuestro querido mundo. La culpa quizá la tengo yo porque todo comenzó con una bromita mía: saqué el mezclador con el polvo dentro y dije delante de mis progenitores “Aquí están mis amados asteroides. Dos días después, sin haber pillado la broma y en tono muy serio, mis padres me preguntaron “Rocío, ¿estás tomando asteroides?” (sí, ni se dieron cuenta de que lo pronuncié mal adrede porque sólo traté de hacer una inofensiva broma).

mofeta

Mi primera reacción fue la de mearme de la risa. De verdad, en serio. Yo, que no he probado las drogas y que en la vida me habría planteado hacer trampas para ganar en algo, respondí con un “¿¿PERO QUÉ ME ESTÁIS CONTANDO??”. La conversación acabó derivando en un “Es que no nos gusta esa forma de vida” y demás perlas adobadas con una buena dosis de clichés bien calentitos. A todo esto, mi hermano hace años se compraba proteínas de MyProtein de forma habitual y nunca pasó nada. Pero en fin, la alarma se tenía que despertar conmigo porque me tomo el ejercicio “demasiado en serio”.

Suplementos, entrenamiento de fuerza y cintas de vídeo

La cosa al final acabó bien. Conseguí que me escucharan y tengo la esperanza de que entendieran que la glutamina es un suplemento y no una hormona, y que yo no soy culturista (ni tampoco tengo interés en ello). No obstante, la escena me dejó muy pensativa por varias cosas:

  • ¿Qué habría pasado si hubiera sido mi hermano el que hubiera traído la glutamina?
  • ¿Qué hay de malo en tomarse en serio el entrenamiento?
  • ¿Qué habría pasado si en lugar de haber traído glutamina hubiera traído una caja de pastillas engañabobos para adelgazar de esas que venden en farmacia?
  • ¿Habría saltado la misma alarma si hubiera traído una botella de Martini para hacer botellón a la noche?
  • ¿Qué pasaría si en los medios de comunicación de masas (y sus productos como informativos, series, películas, programas, etc.) se dejara de tirar de estereotipos respecto a los deportes de fuerza? ¿Qué pasaría si se informara más y mejor sobre otros deportes o sobre cómo comer bien, por ejemplo?
  • Y ya que estamos, ¿qué pasaría si estos medios dijeran abiertamente que en el mundo del deporte profesional todo quisqui se mete algo? (Y no lo digo porque yo quiera hacerlo ni mucho menos, sino porque parece que aquí los únicos que se hormonan son los mazaos de gimnasio, cuando no es así).

hora-aventuras

Me parece fantástico que cada unx podamos elegir la manera que queremos vivir nuestras vidas, pero me molesta que, por ejemplo, irse de botellón, fumarse un porro o volver a casa a las 6 de la mañana esté más aceptado socialmente que tomarse la salud sólo un poco en serio. Ahí lo dejo.

2 Replies to “Dame más glutamina”

  1. Jajajajaja, muy buen post. En mi casa ya lo toman como algo normal que me haga batidos de proteína. Aunque a veces siempre salta la pregunta: “¿pero por qué entrenas como un hombre?”. “Porque puedo, quiero y lo disfruto” parece satisfacer esa curiosidad.

    1. Ya ves… ¡Estereotipos, everywhere! Me alegro de que te haya gustado el post. Un abrazo 😉

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