Como en casa no se caga en ningún sitio

Como en casa en ningún sitio, una de las grandes verdades de la vida

Sé que el tema de hoy es un poco más fuertecito de lo habitual. Pero no hay cosa que adore más que la naturalidad para hablar de cualquier cuestión, y para mí no hay nada más inofensivo y espontáneo (y divertido) que hablar de cosas que le pasan a tu cuerpo, siempre que haya confianza con la otra persona, claro (si algún día te hablo sobre mierda significa que eres una persona con la que me siento a gusto ).

Vengo a sincerarme
Vengo a sincerarme

Plantar un pushkus es uno de esos temas, pues. De hecho, una de las cosas que más adoro de mi novio es que a los dos nos encanta hablar de anécdotas, aventuras, pesadillas y problemas que hemos tenido cuando hemos sentido la llamada de la naturaleza. No hay nada que una más, en serio. Bueno, puede que sí, depende de la pareja, pero a Edgar y a mí nos encanta

Sobre mierda, bembas y salud

El caso es que no sé hasta qué punto estáis puestxs en ello y por eso os voy a poner al tanto: la mierda es uno de los indicadores de salud más importantes de muchos roedores, entre ellos, conejos y cobayas. Y esa es otra de las razones por las que la mierda es una parte importante de vida: vivo con un pushkus llamado Pushkus, y su salud y bienestar son vitales para mí. Así que he aprendido a hablar de mierda como sinónimo de salud.

bembas
Bembosidad extrema

Voy a ir un poco más allá. Como no me gustaba estar diciendo todo el día esa palabra (una mierda de Pushkus por ahí, a ver Pushkus que te limpie las mierdas, etc.) acabé inventándome una que me resultó mucho más amable y creativa: bemba. De este modo, Pushkus pone o planta bembas. Y de ahí derivé al adjetivo: bemboso/a. Un adjetivo que puede significar, pues eso, algo que huele mal o que es una gran mierda, o también algo bueno, porque la mierda es salud.

Así que según el tono en el que lo diga, puedo haber tenido un día bemboso (bueno) o un día bastante poco bemboso (malo). También, las cosas que hace Pushkus pueden ser muy poco bembosas o muy bembosas, y él mismo es la personificación de la bembosidad extrema, un atributo generalmente positivo, porque Pushkus está molloso, suave y blandito. Sí, digamos que he desarrollado todo un vocabulario específico para hablarle a mi amado roedor

Vuelvo al tema principal: poner un pushkus, como en casa en ningún sitio

Cosas bembas (bonitas) aparte (porque las cosas que rodean a Pushkus siempre son maravillosas), debo decir que durante este último mes el tema de cagar ha estado muy presente en mi cabeza. Os explico: algunxs sabéis que de lunes a viernes me paso las mañanas en una oficina. Eso es: un sitio, un lugar de trabajo que compartes con más personas con las que generalmente no tienes confianza, no son tu familia o tus amigxs.

La libertad nació sin dueño
La libertad nació sin dueño

Un lugar que no es tu hogar, básicamente. Y yo soy una de esas personas que no se siente cómoda liberando su naturalidad en sitios que no son sus hogares. Es decir, me siento libre de hacer lo que quiera (dentro del respeto y la confianza ) en casa de mis padres, en casa de Edgar, en casa de mis tíos o en casa de cualquiera de mis amigas. ¡Y qué bien sienta esa confianza! ¿Qué hay mejor que poder decir sin miedo: “¡No entres aún, que he puesto un pushkus!” y que a la otra persona le parezca maravillosa tu advertencia? ¡Eso es amor !

Y ahora viene el gran problema, ¿qué hay peor que no poder plantar un pushkus con libertad? Exactamente. Para la gente como yo es terrible, porque cuando llega el momento no puedes liberarte, estás en territorio ajeno, desconocido, no bemboso y encima no hay bidé. ¿Me entendéis? Seré más explícita aún: retortijones, dolor de barriga, hacer fuerza constantemente para controlar tus esfínteres. A eso me refiero.

caca-de-arale

Es un rollo, la verdad. Mi propia naturaleza me impide hacerlo al no sentirme en confianza y porque, a ver, ¿qué es la vida sin un bidé? Sí, yo soy de las que pasa por el doble túnel de lavado: es decir, primero papel y luego agua y jabón para que mis lindas partes estén relucientes como un piso fregado con Don Limpio. Si no, no soy persona. Prefiero estar incómoda las dos horas que me queden de trabajo. Imaginad hasta dónde soy capaz de llegar.

Debería ser un crimen que no hubiera bidé en todos los cuartos de baño, ciertamente. Pero aun así, mi problema y el problema de las personas a las que les pasa como a mí no estaría resuelto. Al final, quizá en el fondo tenemos un poco de miedo. Miedo a que nos pierdan el respeto quizá. Nuestra dignidad podría quedar muy por los suelos si en tu intento de liberarte de la carga que arrastras se te escapa un torpedo descomunal o al salir tu criatura produce un plop que oye la persona que está esperando. Por no hablar del perfume que te arriesgas a dejar tras tu paso.

Pero no perdáis la esperanza
Pero no perdáis la esperanza

Sí, son demasiados inconvenientes. Pero soy positiva y tengo fe: estoy segura de que en el futuro trabajaré desde mi casa-estudio y la naturaleza campará a sus anchas, libre, despreocupada y feliz. Lo puedo ver ya, de hecho: un estudio en que el daré rienda suelta a mi creatividad, mi locura, mis historias, mi futura tribu de roedores y mi instinto más bemboso. ¡Qué felicidad, cuánto amor !

2 comentarios

  1. Jajajaja, un minuto antes de encontrar este post (estaba en el de las fotógrafas), le he dicho a un amigo justo eso, que en ningún sitio se caga como en casa de uno.
    Hay gente que a estas alturas se ruborizan si alguien saca estos temas, cuando es lo más natural del mundo, y como bien dices, es un signo de salud!
    En fin, mucha mierda!! 😀

    1. XDDDDD ¡Muchas gracias Ana! Naturalidad ante todo 😉

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