Por qué Internet necesita (y ama) a Christina Wolfgram

Situémonos: Instagram, templo del fake

Empecemos por el principio. Si hubiera una red social como Instagram pero en plan vida real, Christina Wolfgram sería la reina. Sí, Instagram tiene sus cosas buenas tales como las cuentas de animales, tesoro de incalculable valor intelectual (realmente se ven fotos hasta de jerbos enanos de altísima calidad) y emocional (va en serio, un vídeo de un corgi moviendo el culo o de una cobaya haciendo popcorning es capaz de animarte hasta en tus más lamentables momentos); o el hecho de poder coleccionar recuerdos de algún modo a través de las publicaciones de tu perfil; o encontrar a gente con la que compartir intereses.

Pero lo cierto es que Instagram también llega a agobiar y a crear cierta ansiedad si nos pasamos, sin querer, atendiendo a las sugerencias que nos hace la red social o llegamos por error a los posados nada ensayados de las estrellas del postureo. En Instagram, muchísima gente finge tener una vida perfecta, un cuerpo normativamente insuperable (ojo, normativamente, que no quiere decir que nos resulten atractivos), vacaciones de ensueño, trabajos de lujo, ropa ideal de la muerte… Y luego estás tú, simple mortal, que aunque feliz haces lo que puedes con tu corriente existencia de forma más o menos satisfactoria, y que subes tus pequeños logros, escapadas, momentos bonitos con amiguis o una selfie en la que inicialmente parecía que salías bien a tu pringada cuenta. Por si acaso: lo de pringada es sarcástico. Que aquí nadie se libra de ser una persona única y merecedora de ser querida.

La cuestión es que a veces Instagram y lxs influencers cansan un poquito. Porque ver las cosas bonitas de cada día y de cada etapa es algo muy positivo que nos puede ayudar a estar más contexts, pero otra cosa es idealizar la realidad hasta tal punto que se creen expectativas irreales (nunca mejor dicho) de lo que es la existencia humana y que nos estrellemos luego un poquito. Ni más, ni menos. Vamos, que estaría bien que de vez en cuando hicieran algún stop para pisar tierra y dejaran de atormentarnos con esos copys intensos a base de versos escritos por otras personas y ese narcisismo tan fatal para dar paso a LA BIDA. Por desgracia, esto no suele ocurrir. Cuando te metes en la espiral de lo fake la salida es difícil porque el público, ¡¿qué pensaría el público?! Por suerte, una personita llamada Christina Wolfgram nació en el planeta Tierra para salvarnos del engaño y, valga la redundancia, normalizar la normalidad.

Christina Wolfgram, majestad de las penurias humanas, abogada del sarcasmo, ama del humor

Pese a quien le pese, nadie es inmortal. Ni tampoco perfecto. No existen las vidas sin ningún tipo de problema o sufrimiento, y quien nos hace creer lo contrario no dice la verdad. Y no, no se trata ahora de revolcarnos en el fango de nuestras desastrosas experiencias familiares, laborales, sociales, etc. Se trata de ver, si podemos, el lado humano y divertido de las cosas. Saber reírnos de nuestra naturaleza, nuestros errores, nuestros defectos. Aprender a sacar partido a nuestras meteduras de pata, nuestra eventual falta de glamour o nuestras malas costumbres, aunque sea para contar una buena anécdota a las amigas.

“Todo el mundo caga”.

¿Y quién hace eso como nadie en Internet? Exacto: Christina Wolfgram. Cómica, youtuber, escritora, colaboradora y productora de portales tan geniales como HelloGiggles, en cuyas redes sociales se cuelgan sus vídeos parodia que dan la vuelta al mundo, la Wolfgram es el soplo de aire fresco que necesitaba Internet. Así que gustad y ved por qué Christima Wolfgram se convierte en viral cada vez que hace un vídeo. Comprobad por qué tanta gente la ama. Y por qué Internet, tú y yo la necesitamos.

Porque habla de nuestros intentos fallidos por llevar un estilo de vida más saludable

Porque imaginó cómo sería todo si nuestra corriente vida fuera una alfombra roja

Porque nos recuerda que igual deberíamos hablarnos y tratarnos tan bien como a nuestras mejores amigas

Porque nos representa mucho cuando pensamos que nos pasa algo y buscamos síntomas por todas partes

Porque se ríe de cuando le cuentas a todo el mundo que has hecho algo tan fantástico como hacer ejercicio y te conviertes en una pesada

Porque nos representa a todas aquellas personas a las que se nos da fatal maquillarnos

Porque imaginó cómo sería todo si el amor humano de tu vida fuera tu gato

Porque nos representa a todas las que no podemos ser chicas fitness de Instagram porque somos unas torpes

Porque se atrevió a contar la verdad acerca de los anuncios de productos para lavarte la cara

Porque ha dado voz a lxs que se nos da mal y odiamos dejar mensajes de voz

Porque habla de forma natural de un problema que tienen muchas mujeres: una regla totalmente impredecible

Porque se mete un poco con esos tutoriales en los que para conseguir un look natural te dicen de usar toda una estantería de productos de maquillaje

Porque habla de algo tan real como que te suden y te apesten las axilas en verano

Porque nos representa a lxs que no se nos da bien la vida adulta en general

Porque Chistina Wolfgram es simplemente una maga del humor.

*Fuente de todos los vídeos: perfiles de Facebook y Youtube de HelloGiggles.


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