Carta a mi yo de 18 años

Yo a los 18 años era un desastre universal. Un cúmulo de mucho sufrimiento por los TCAs, las inseguridades propias de la edad y mis experiencias en casa, que, si bien de primeras no parecían malas, con el tiempo me daría cuenta de que sí lo fueron, y que determinarían demasiado mi forma de relacionarme con mi ambiente y con los demás.

Dicen que de todo se aprende, y de alguna manera es cierto. Pero eso no deja de ser bastante violento al final: porque nada justifica el que una persona tenga que sufrir. Y yo, desde los 18 hasta los 25 sufrí muchísimo, y aún hoy a veces sigo sufriendo por mi ambiente familiar. Y si bien he aprendido de todas esas experiencias, nada justifica el malestar y la angustia.

Hoy soy una persona completamente diferente a la que era hace 10 años. Pero me ha costado tiempo desprenderme de los dogmas sin sentido, el machismo explícito e implícito, el mito del amor romántico y el pensamiento neoliberal, ese que te hace creer que las circunstancias son las mismas para todos. Me ha costado muchos años. Y a fin de cuentas, fueron estos cuatro los causantes principales de que yo, por mucho que lo intentara, no fuera feliz. Me los había tragado, interiorizado y normalizado por completo desde pequeña, ni más, ni menos. Porque lo que ves en casa y lo que escuchas en el cole influye en la manera como observas y entiendes el mundo.

Y si bien estoy contenta conmigo misma, mis logros y mi vida tal y como es en la actualidad, si bien soy feliz y me he convertido en una persona autosuficiente, a veces aún fantaseo con la idea de que pudiera viajar en el tiempo y advertir con todo el cariño del mundo a mi yo de entonces de algunas cosillas para no tener que esperar tanto a vivir de verdad. Y de ahí, la razón de los siguientes briconsejos.

Briconsejos a mi yo de 18 años

Podría atajar directamente con un simple Todo es mentira. Pero te lo voy a explicar con ejemplos y briconsejos que te aconsejo (nunca mejor dicho) poner en práctica para ser un poco más feliz y ahorrarte años de frustración.

Elige la carrera que querías hacer en el fondo pero que no hiciste porque te daba miedo

Ninguna carrera te va a salvar de ser pobre en España porque para cuando empieces a trabajar, los baby boomers se lo habrán cargado todo y solo tendrás una amiga con contrato y sueldo decente. Así que, como nada te va a dar de comer en este país y tendrás que emigrar igualmente, no seas tonta y estudia Bellas Artes. Y como sé que eres un culo inquieto, si quieres estudiar más haz Comunicación Audiovisual. Pero a distancia para poder volar del nido.

La meritocracia es un cuento chino: no hace falta sacar buenas notas

Básicamente por el mismo motivo de antes. Si quieres trabajar y además cobrar un sueldo cuando acabes la carrera, como no ocurrirá hasta que te marches, lo mejor es que no te mates en sacar buenas notas y te centres en disfrutar más de la vida. A ver, podría decirte también que hagas contactos hasta el infierno porque sin enchufes la vida aquí es mucho más difícil. Pero como sé lo íntegra que eres y que antes muerta que hacer la pelota y ser una Randall, mejor céntrate en tus proyectos y en disfrutar de la vida y punto.

Las películas románticas son mentira y el amor romántico no te hará feliz

Siento decirte que te han mentido otra vez. Y desde todas partes, pero fundamentalmente desde los medios de comunicación y la ficción audiovisual. Aunque también desde las catequesis que ojalá no hubieras escuchado jamás. Sé que te puede resultar raro de entender porque vienes de un background muy viciado, que no has visto ejemplos de amor sano a tu alrededor y que, por lo tanto, no sabes siquiera que existe y que es la opción correcta. Sólo puedo decirte: no te fijes en tus padres y no te creas lo que te dijeron en la Iglesia porque el amor no significa tener que sacrificarte hasta la muerte (eso es maltrato). Fíjate y aprende de tus amigas. Ellas siempre serán la respuesta.

Deja YA al capullo de tu novio

El primer gran machista de tu corta biografía. No le aguantes ni un mes porque los celos, el considerarte una propiedad, el coger tu móvil y el no respetar nunca tus decisiones y lo que tú quieres no se va a acabar nunca. Y qué narices, porque te mereces más que un orangután egoísta. No tengas miedo. Tú vales mucho, aunque lo hayas olvidado. Y de paso: manda a tomar viento a todo tío que te diga que su ex estaba loca o que estás loca tú, que se avergüence de ti o que no sea flexible contigo como lo eres tú con él. Básicamente no salgas con nadie hasta los 25 LOL

Primero, tu autoestima y tu independencia

Aprovecha el TCA (Centro de Trastornos Alimentarios de Valencia), escucha a tu psicóloga y hazle caso: busca cualquier trabajo e independízate cuanto antes. Las cosas en casa no mejorarán nunca y solo se resentirá aún más tu salud mental. Porque la respuesta no es que venga alguien y te salve: la respuesta es que tú eres capaz de salvarte a ti misma y eres tú quien debe hacerlo.

Otro imprescindible: tus amigas

Nunca, pero nunca, dejes de ver a tus amigas. Y si estar con una persona o pareja te hace que cada vez estés más aislada y quedes menos con ellas, la respuesta, una vez más, es cortar. Porque no le debes nada a nadie.

Tu cuerpo es una herramienta, no un objeto de deseo para gustar a un macho alfa

Por la educación mediática que inconscientemente absorbiste, quizá pienses que debes tener un cuerpo perfecto, deseable, como los que salen en los anuncios y en las revistas, porque la mujer tiene que gustar al hombre LOL. Primero, esos cuerpos están retocados y esas fotos son mentira cochina. Segundo, tu meta en la vida, por mal que les pese a los pollavieja, no es gustar al hombre, que te encuentre atractiva y así tener pareja porque la soltería es socialmente inaceptable (Dios, qué pobre todo y qué lástima de relaciones tendrás si no me haces caso). Tu meta en la vida es ser una mujer autosuficiente, capaz de valerse por sí misma y que sabe que su cuerpo es una herramienta para el día a día y que no tiene que cumplir cánones.

Vete de casa

Ya sé que lo he dicho antes, pero es el mejor consejo de todos los que te he dicho. Ahora que la crisis aún no ha estallado, aprovecha y pilla trabajo, por ejemplo en una tienda o un restaurante, y aprende a ser independiente y a poder mantenerte tú hasta que salgas de este país. Porque si las personas que te quieren te hacen sufrir, lo mejor para tu salud es alejarte de ellas. Da lo mismo si son familia o no. Y eso no significa que no les quieras.

Y, ¿de qué sirve todo esto si no es posible aún viajar en el tiempo? De nada. Pero lo hago para reconciliarme una vez más conmigo misma. Y eso siempre es un buen motivo.

2 Replies to “Carta a mi yo de 18 años”

  1. […] no eran importantes y que los grupos grandes no se me daban bien, ni siquiera los grupos pequeños. Cosas de las que me costó desprenderme porque es lo que había visto toda mi vida, pero que con la relación con mis amigas y mi novio […]

  2. […] nada. Lo cual me produjo mucha frustración, tolerada porque deseaba mejorar mi currículum, porque pensaba que mi esfuerzo se premiaría en algún momento y, en último lugar, porque también necesitaba dinero para pagarme la […]

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