Lo que de verdad importa en 72kilos. O más. O menos.

Llevo tiempo queriendo dedicarle unas palabras, lineas o un artículo como este al dibujante de 72kilos, Óscar Alonso. No tanto por la temática inicial de correr, sino por la amabilidad y el abrazo emocional que te transmiten sus viñetas acerca de todo y de nada, y que te devuelven a lo más básico: lo importante.

¿Por qué dedicarle un post a 72kilos? Por qué no. Mejor dicho: cómo no.

Descubrí sus viñetas hará unos meses. Me salían a menudo en mi línea temporal de Twitter porque tengo varias conocidas que retuiteaban y/o le daban a Me Gusta a sus publicaciones, que a su vez aparecían entonces en mi timeline. A mí me llamaban mucho la atención porque eran positivas, pero no eran un engaño. Esto es, me recordaron que se podía tener otro talante ante las cosas.

Que se podía ser una persona positiva sin caer en un idealismo irrealizable, sin anular o quitar hierro a asuntos graves que te causan sufrimiento, porque querer es poder, nada es imposible y hoy es un buen día para sonreír. Esas frases que, bueno, puestas en contexto en algún momento igual sí, pero que en líneas generales pueden reprimir unos sentimientos que sería mejor liberar o sobre los que deberías hablar porque la salud mental no es mágica. No tendría importancia de no ser porque este mrwonderfulismo ha hecho que el neoliberalismo (puede que uno de los sustantivos que más repito, #sorrynotsorry) haya tenido que llegar también a nuestras conciencias, haciéndonos creer que es posible controlar todos los aspectos de nuestra vida e ignorando que vivimos en un tipo de sociedad en el que el lugar donde nacemos, la familia, su economía y otras circunstancias nos van a influir un poco en nuestra trayectoria, lo queramos o no. Un sistema en el que estar más conectados con nosotros mismos y con las personas que queremos nos haría más felices y nos facilitaría la vida. Porque a menudo hacemos todo lo que nos han dicho y, sin embargo, nos topamos con un resultado que no es el que esperábamos. Y entonces, no solo será normal sino necesario que queramos pasar un ratito o un día en la mierda, porque los duelos existen e ignorarlos no suele ser una buena solución. Y luego, a seguir.

Las viñetas de 72kilos son tanto más admirables si también tenemos en cuenta la época en la que vivimos. Mucha gente se autosabotea por su deseo de encajar (en el ámbito que sea). Todo nos indica que sigamos por donde la línea, que no nos salgamos, porque al resto no le suele gustar lo contrario y te lo va a demostrar. En mi caso, cuando mi diferencia ha hecho que la persona de enfrente se cuestione a sí misma, a menudo he obtenido como reacción que esta trate de hacerme sentir mal a mí en lugar de plantearse su forma de vivir. En fin, no solemos tener conflictos si hacemos lo que socialmente se espera de nosotros. A cambio, se te abre el acceso a una existencia sin más sobresaltos que los inevitables, sin llamar la atención, pero al mismo tiempo sin muchas sorpresas y sin esa riqueza espiritual de esas personas que logran conocerse a sí mismas y que al final se sienten más libres, porque realmente lo son.

He querido recopilar aquí bajo algunas de las viñetas de 72kilos publicadas este año y el anterior, no sin dejar de recomendaros seguir al dibujante en su propia web o en sus redes sociales. ¿Por qué? Esta vez voy a ir al grano: porque sin ser mágicas, las viñetas de 72kilos transmiten esperanza y autenticidad y resultan una motivación realista, alcanzable y bonita. Estoy cansada de que A) me estafen con mundos de piruleta (Mr.Wonderful y sucedáneos) y de que B) me machaquen psicológicamente (motivación abusona de gimnasio, o cuando mereces morir porque no has levantado esos 90 kilos porque no te has esforzado lo suficiente y para eso mejor ni vengas al gimnasio, loser). Había un hueco olvidado: el de las personas que soñamos y queremos un mundo mejor sin dejar de lado la importante tarea de cuidarnos física y mentalmente. Y Óscar Alonso ha sabido llenarlo con su sensibilidad.

A mí, por ejemplo, sus viñetas me han alegrado algunas mañanas o algunos momentos más complicados durante estos últimos meses y me han motivado a continuar el camino que he elegido, por muchos baches que encuentre y por mucho que tenga a mi familia y a mis amigas lejos. Su estética, sus líneas y sus mensajes siempre te sacan una sonrisa o te traen a colación algún tema trascendente sobre el que pensar un poquito ese día. En resumen: sus viñetas te animan a ser un poquito mejor persona cada día. Y es que lo esencial puede caber en 72kilos en su caso, o en los que peses tú.